Obama es hoy blanco de fuertes críticas por mantener la política
belicista norteamericana, pese a sus promesas de campaña en el
sentido contrario. Por ello, los servicios de inteligencia de
Estados Unidos decidieron incrementar aún más la vigilancia en
Brasil, que incluyó cancelar un discurso público en Río de Janeiro,
dijo PL.
El comandante de la oncena Región Militar, general José Carlos de
Jesús Correa, refirió a la prensa que en el esquema previsto para
custodiar a Obama en Brasilia además de los uniformados serán
empleados seis helicópteros, lanchas para patrullar el Lago Paranoá,
72 motocicletas y 350 vehículos, al menos dos de ellos blindados.
También, prosiguió, habrá restricción de aterrizaje y despegue de
aviones ejecutivos. El tránsito en la Esplanada dos Ministerios,
donde se ubican los palacios de Planalto (Ejecutivo) y de Itamaraty
(cancillería) estará prohibido casi todo el día.
Mientras tanto, en Río de Janeiro, donde estará Obama el domingo
venidero, más de 800 integrantes de las Fuerzas Armadas, de las
policías Federal, Militar y Civil, y de la Guardia Municipal están
dislocados por toda la ciudad y realizan patrullajes.
El jefe del Comando Militar del Este, general Adriano Pereira
Junior, mencionó la participación de francotiradores en el esquema
de seguridad, quienes estarán posicionados en edificios del barrio
de Cinelandia, próximo al Teatro Municipal, donde Obama pronunciará
un discurso a puertas cerradas.
Hasta esta mañana, la intervención del presidente estadounidense
iba a ser pública, y aunque el Consulado General norteamericano en
Río de Janeiro atribuyó el cambio a supuestas amenazas en la web,
también se podría añadir el temor a la anunciada gran manifestación
de repudio a su presencia en Brasil.
Movimientos sociales y sindicatos brasileños organizan para
mañana en el mismo sitio del discurso una masiva concentración de
rechazo a la visita de Obama, al régimen que representa y al
incumplimiento de sus promesas electorales.