El presidente de Yemen, Ali Abdulah Saleh, decretó el estado de
emergencia para tratar de desarticular el movimiento de protestas
antigubernamentales, luego que más de 40 opositores murieron a causa
de la represión policial, reporta Prensa Latina.
La decisión del mandatario se conoció horas después de que
fuerzas de seguridad y simpatizantes suyos arremetieron contra
activistas que se manifestaban en el campus de la Universidad de
Sanaa en demanda de la renuncia del jefe de Estado y de reformas
democráticas.
El Gobierno reconoció sólo la muerte de 25 opositores y Saleh
lamentó esos decesos calificando a las víctimas de mártires de la
democracia , pero los activistas y fuentes médicas fijaron en 42 la
cifra de víctimas fatales y en más de 300 los heridos.
Además de valorar como lamentable la matanza, anunció una
compensación monetaria del Estado para los familiares de los
muertos.
En rueda de prensa, el presidente negó que las fuerzas de
seguridad hayan atacado a civiles y afirmó que grupos armados
supuestamente se infiltraron en las demostraciones en distintos
puntos de la capital.
La policía no estaba (en el lugar de los incidentes) y no abrió
fuego. Los choques ocurrieron entre ciudadanos y opositores ,
justificó el mandatario al considerar que está claro que hay
elementos armados entre los manifestantes .
Sin embargo, fuentes médicas que asistieron a los activistas en
plena calle y los manifestantes denunciaron que efectivos policiales
y francotiradores abrieron fuego contra miles de personas que
marcharon después de los rezos musulmanes para exigir la renuncia
del presidente.
Los disparos se escucharon poco después que los opositores
comenzaron a marchar e intentaron derribar un muro levantado por
vecinos del campus universitario que les impedía colocar más tiendas
de campaña erigidas en las últimas semanas en la llamada Plaza del
Cambio.
Con los muertos de hoy suman más de 70 las víctimas fatales desde
el inicio de las movilizaciones populares el pasado 27 de enero en
esta capital, así como en otras ciudades de este país de la
Penúnsula Arábiga, sobre todo en las sureñas Taiz y Adén.
Según medios noticiosos locales, el ministro yemenita de Turismo
presentó su dimisión en protesta por la brutal represión policial,
la más grave y sangrienta desde el inicio de las protestas.