El Gobierno de Libia anunció este viernes un inmediato cese del
fuego y el fin de todas las operaciones militares contra los
rebeldes, además de que prometió atender las necesidades
humanitarias de la población civil.
La Jamahiriya (Libia) tiene gran interés en proteger a todos los
civiles y ofrecerles toda la ayuda humanitaria, así como respetar
sus derechos humanos acorde con la ley internacional, aseguró el
ministro de Relaciones Exteriores, Moussa Koussa, reporta Prensa
Latina.
El pronunciamiento, hecho un día después de que el líder Muamar
El Gadafi advirtió a los alzados que había llegado la hora de la
verdad y retomaría Benghazi, fue consecuencia de la resolución 1973
adoptada ayer por el Consejo de Seguridad de la ONU, según admitió
Koussa.
Sin embargo, en su comparecencia ante periodistas, el canciller
consideró irrazonable y raro que el órgano mundial permita el uso de
la fuerza militar, algo que dijo- va contra la carta de la ONU y es
una violación de la soberanía de Libia.
Añadió que además de la seguridad de los civiles libios, también
interesa proteger a todos los extranjeros y, por lo mismo, el Estado
libio llama a abrir todos los canales de diálogo.
Mi país está muy comprometido a continuar el desarrollo
económico, político y social de la nación libia y realmente hemos
tomado serios pasos en esa dirección, al considerar que ello traerá
la seguridad y estabilidad para todos los libios.
De acuerdo con el ministro, esta nación norafricana tratará de
hacer lo máximo para acatar esa resolución, en tanto es miembro de
la ONU y está comprometido con su Carta fundacional.
Insistió en que el Gobierno acepta el espíritu del texto adoptado
con 10 votos a favor y cinco abstenciones en lo relativo a la
protección de civiles y a garantizar la unidad e integridad
territorial de Libia, pero rechazó lo concerniente al empleo de la
fuerza militar.
También expresamos nuestro malestar con el texto de la resolución
que favorece una zona de exclusión aérea y restringe los vuelos
civiles y comerciales, lo que incrementará el sufrimiento del pueblo
y la nación libios, puntualizó el ministro.
Alertó que tal práctica tendrá un impacto negativo en la vida
general del pueblo, al igual que la decisión de parte de la
comunidad internacional de congelar los bienes y activos libios en
el exterior.
Koussa concluyó su comparecencia, en la que no permitió
preguntas, reiterando la invitación a gobiernos y organizaciones
internacionales a verificar los hechos sobre el terreno enviando
personal a Libia.