Sobre el texto de la ONU, el autodenominado presidente del
rebelde Consejo Nacional Transitorio (CNT) libio, en Bengasi,
Mustafá Abdelyalil, en declaraciones a la televisión Al Jazeera,
consideró que una zona de exclusión aérea sobre Libia es
"insuficiente" y pidió que las grandes potencias bombardeen a las
tropas de Gadafi.
El ministro de Asuntos Exteriores francés, Alain Juppé, se
desplazó a Nueva York para sumarse a las negociaciones y presionar a
los países reticentes a emplear la fuerza para ayudar a los rebeldes
libios.
Incluso, fuentes diplomáticas en París, citadas por ANSA, señalan
que Francia podría realizar ataques aéreos contra las fuerzas leales
a Muammar al Gadafi en las próximas horas.
También el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen,
urgió a Naciones Unidas a lograr el acuerdo para intervenir en Libia
y llamó a evitar una "inaceptable victoria de Gadafi frente a los
rebeldes".
Por su parte, el Gobierno libio estimó que la resolución de la
ONU "amenaza la unidad" del país y constituye un "llamado a los
libios a matarse" entre ellos, declaró a la AFP el viceministro de
Relaciones Exteriores, Jaled Kaaim.
Otro despacho de EFE señala que el Comité de Defensa libio,
equivalente al Ministerio de Defensa, advirtió que "cualquier acto
militar contra Libia pondrá en peligro las actividades aéreas y
marítimas en el Mediterráneo", según un comunicado difundido por la
agencia oficial Jana.
En tanto, DPA informó que el Ministerio de Defensa libio anunció
un alto del fuego a partir de la medianoche del sábado.
El objetivo es dar a los alzados que quieran beneficiarse de la
amnistía general la opción de entregar sus armas, agrega.
En Trípoli, Gadafi también advirtió a los rebeldes en Bengasi que
"llegó la hora de la verdad" y llamó a sus partidarios en aquella
ciudad oriental a combatir contra quienes calificó de bandidos
armados.
Igualmente, consideró que "es inminente" la ofensiva de las
Fuerzas Armadas gubernamentales sobre esa urbe, uno de los últimos
reductos de la insurreción.
Desde Manama, AFP informó que las fuerzas bahreiníes dispararon
contra un grupo de chiitas que ignoraron la prohibición de
manifestarse, mientras seis líderes del ala radical de la oposición
fueron detenidos, un día después de la sangrienta represión de las
protestas.
La represión de la revuelta en Bahrein, donde tiene su base la V
Flota estadounidense, y la intervención de tropas de la región
inquietan a la comunidad internacional.
Mientras, Túnez fue escenario de nuevas manifestaciones contra la
presencia de la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton.
Algunos cientos de jóvenes, mayormente estudiantes, se reunieron en
el centro de la capital, donde entonaron eslóganes y mostraron
carteles contra la política de Estados Unidos.