Con
el Pacto del Euro, adoptado el 11 de marzo en Bruselas, los 17
países que comparten la moneda única se comprometen a establecer una
coordinación más estrecha de sus políticas económicas. Alemania
había puesto su aprobación como condición a su apoyo financiero a
los países con problemas y autoriza, según la prensa alemana, el
papel destacado de Berlín en la supervivencia del euro.
Para Berliner Zeitung, el "pacto alemán por el euro" constituye
finalmente "el medio para reforzar la moneda única de la forma menos
vinculante posible" para los socios de Alemania. Además, para ángela
Merkel, estima Tageszeitung, el resultado de la cumbre es un
fracaso, ya que la canciller no obtuvo ninguna contrapartida por la
ampliación del mecanismo de rescate y la política de austeridad
sigue siendo una simple auto-obligación de los estados. El interés
del pacto, prosigue el diario berlinés, "es sobre todo mostrarle al
público alemán que Berlín puede poner condiciones a los estados
débiles antes de pagar por ellos".
Es por esto que, según Handelsblatt, Ángela Merkel se ha
convertido no solo en "la tesorera, sino también en la encargada de
la disciplina de la unión monetaria; un papel político delicado".
"Por un lado", escribe el diario de Düsseldorf, "tiene que
justificar los esfuerzos por el euro ante un público alemán muy
escéptico. [¼ ] Por otro, debe tener en
cuenta que a los pueblos europeos no les gusta dejarse dominar por
la gran Alemania. Este nuevo rol definirá la Alemania de muchos años
venideros. Debe actuar como un modelo a seguir".
Una apuesta que no está ganada para el Frankfurter Allgemeine
Zeitung (FAZ), que ve en "el nuevo mundo del euro" la transposición
al nivel europeo del modelo federal alemán de compensación
financiera entre los Länder. "Poco importa si se llama comunidad de
responsabilidad o unión de transferencia. No funcionará en la zona
euro", asegura "FAZ", según el cual "si el presupuesto del Estado
alemán debe avalar a la zona euro por cientos de miles de millones,
esto constituye, más allá de cualquier crítica económica, verdadera
dinamita política. La lealtad hasta ahora intachable de los alemanes
a Europa se enfrenta a una dura prueba".
Según "FAZ", uno se puede preguntar si "estas garantías
importantes no son simplemente el precio que hay que pagar por las
ventajas que Europa aporta a Alemania". Pero para entablar este
debate haría falta además que las decisiones sobre el euro se
tomasen teniendo en cuenta bases económicas sólidas. Pero, concluye
el diario, "este no es el caso: Las diferencias de competitividad
persisten, el Banco Central Europeo se erige sobre una montaña de
bonos del Estado podridos, y este no es más que el principio de los
problemas". (PRESSEUROP.EU)