WASHINGTON/EFE.—
El legislador republicano estatal de Kansas, Virgil Peck, ha
alimentado la xenofobia con consignas que llaman a matar a los
indocumentados como "cerdos salvajes" y, aunque asegura que lo dijo
en "broma", es un asunto que trae graves consecuencias para la
comunidad inmigrante.
"Me parece que si el disparar contra estos cerdos salvajes
inmigrantes funciona, entonces quizá hemos encontrado una (solución)
a nuestro problema de inmigración ilegal", dijo Peck el lunes,
durante una audiencia del Comité de Asignaciones de la asamblea
estatal de Kansas.
Según recoge un artículo del diario Lawrence World Journal, Peck
hizo esas declaraciones durante un debate sobre cómo contener a la
población porcina desde el aire.
Peck explicó que "simplemente hablaba como una persona del
sureste de Kansas".
Agregó que, de todas maneras, sus votantes en Kansas están
descontentos con la respuesta de los gobiernos estatales y del
federal para combatir la inmigración ilegal.
A raíz del furor que provocó, Peck dijo hoy que las declaraciones
eran "lamentables" pero que "solo estaba bromeando".
Si Peck pensó que sus comentarios no irían lejos, se equivocó.
Esa "broma" de inmediato suscitó la repulsa de los congresistas
hispanos y de grupos como el Consejo Nacional de La Raza (NCLR), por
sus siglas en ingles que la tacharon de "profundamente ofensiva" y
que es parte de una retórica que deshumaniza a los inmigrantes.
El problema de la inmigración ilegal es un asunto complejo ya
que, digan lo que digan, el Congreso no tiene apetito para buscarle
soluciones.
En ese sentido, la presidenta del NCLR, Janet Murguía, señaló que
la hostilidad en torno a los inmigrantes "tiene consecuencias muy
reales y pone en peligro" muchas vidas.
Para Murguía y los demás activistas de la comunidad inmigrante,
es vergonzoso que Peck se escude detrás de su herencia cultural como
ciudadano de Kansas para justificar su retórica anti-inmigrante.
Da la casualidad de que Murguía nació y creció en Kansas, donde
la gente "no cree que es chistoso cazar a seres humanos" como
animales.
Ya antes de las declaraciones de Peck, la blogósfera cundía con
diatribas contra los inmigrantes, como la de un joven de 22 años que
colocó un video en internet, con lenguaje vulgar, en el que exigía
que los mexicanos regresen a su país.
"Compra un arma y mata a un indocumentado", decía en el video.
Este ambiente nocivo, sin duda, ha ido en aumento desde que
Arizona puso en marcha la ley SB1070, que criminaliza la presencia
ilegal en ese estado.
Tampoco ayuda que el propio gobierno del presidente Barack Obama,
con los fondos que le da el Congreso cada año, continúe sus planes
de deportación masiva.
El lunes, el titular de la Oficina de Inmigración y Aduanas
(ICE), John Morton, dejó en claro en el programa "Washington Journal"
de la cadena televisiva C-Span, que el Gobierno continuará las
redadas en los sitios de trabajo.
Las autoridades de Inmigración deportan a los indocumentados a un
ritmo de unos 400 000 al año, y probablemente el número sería mayor
si el Congreso les diese más fondos.
Los ataques de legisladores como Peck y la "guerra de desgaste"
contra los indocumentados, solo hacen temer que la ola xenofóbica en
Estados Unidos no tenga fin.
Los hispanos, en particular, están en la diana de grupos que, con
o sin excusas, quieren echarlos del país.
La retórica antiinmigrante puede contribuir a actos de violencia
contra los extranjeros, desde hace tiempo convertidos en chivos
expiatorios. (Tomado de La Opinión, de Los Ángeles)