DOLORES HIDALGO, CUNA DE LA INDEPENDENCIA NACIONAL, México, 18
marzo.—El capítulo teórico de la Fiesta de la Cultura cubana en San
Miguel de Allende concluyó hoy aquí con vivas a la memoria de los
próceres independentistas Miguel Hidalgo, José Martí,a Cuba, México
y América Latina.
Cientos de ciudadanos dieron rienda suelta a la autoestima patria
en el Museo Bicentenario al final de la conferencia La música de
José Alfredo Jiménez en Cuba, pronunciada por Adolfo Rubio y
Jorge Petinaud.
Apenas a 100 metros del atrio donde Hidalgo proclamó la
independencia nacional y a 300 de la casa natal del autor de Si
nos dejan, la charla trascendió del plano musical al histórico,
informa Prensa Latina.
Los conferencistas evocaron el relato Tres héroes, en el
que el artífice de la independencia de Cuba, José Martí, rinde
tributo al Libertador Simón Bolívar, al argentino José de San Martín
y al Padre de la Patria mexicana.
Tras la revolución haitiana, el cura Hidalgo fue el primer
latinoamericano que otorgó en 1810 la libertad a los esclavos y
reivindicó todos sus derechos como seres humanos, aseguraron los
ponentes.
Resaltaron que cientos de miles de africanos fueron traídos a
Guanajuato para trabajar en las minas de plata y en otras obras de
esta zona, proceso que originó un mestizaje genético y cultural que
hermana a México y Cuba.
En la ruta centenaria que siguió ese metal vía bajío mexicano,
Veracruz, puerto de La Habana, España, hallamos los vasos
comunicantes entre el cha cha cha de Enrique Jorrín y la ranchera de
Jiménez, explicaron.
Con el auxilio de grabaciones, evocaron el homenaje tributado en
diciembre de 2002 a José Alfredo Jiménez en la Casa del Benemérito
de las Américas Benito Juárez, en La Habana Vieja, cuando fue
develada una placa conmemorativa.
Al referirse a la obra del poeta dolorense, subrayaron que más
allá de anécdotas y leyendas, este artista interpretó el sentir
popular latinoamericano en sus trascendentes textos musicalizados.
En presencia de José Azanza, sobrino y autor de un libro sobre
Jiménez, observaron que fue capaz de pensar, sentir y decir en un
suspiro desde la particularidad mexicana el alma de todo un
continente y por eso su obra es universal.
Enfatizaron que su primer viaje al extranjero fue precisamente a
Cuba en la década del 50, y que en La Habana compuso la obra Viejos
amigos.
Al referirse a la vigencia de la obra de José Alfredo Jiménez,
Rubio y Petinaud destacaron el Grammy latino conquistado
recientemente por el álbum El último trago.
Como pianista y orquestador el cubano Chucho Valdés junto a sus
músicos aportó a la voz de la guineano-mallorquina Concha Buica un
respaldo que fusiona jazz, flamenco, bolero, ranchera, guajira, son
y cha cha cha.
Ellos retomaron en sentido inverso la ruta del esclavo junto al
creador de El Rey, y con su arte doblegaron esta vez a
quienes conquistaron en el siglo XVI a nuestro continente,
concluyeron.