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Reviven festividades del campo cubano

Los guateques, ancestrales fiestas del campesinado cubano, reviven en la campiña de esta occidental provincia donde se escuchan aún los acordes del tres y las animadas controversias de los guajiros repentistas, reporta Prensa Latina.

Heredados de los emigrantes canarios que poblaron la zona en centurias pasadas, la guitarra y el laúd amenizan las noches en poblados como Pan de Azúcar, situado en la falda de la Sierra de los Organos.

Las canturías de los poetas entusiasman a ancianos, jóvenes y otros participantes, quienes suelen proponer un pie forzado (idea inicial) para la ardiente competencia de los improvisadores.

Grupos musicales de la localidad y otras regiones cercanas amenizan los festejos, fusión de ritmos tradicionales como el son, la guaracha y el danzón.

Cuentan los lugareños que en el pasado el baile típico de esas fiestas era el zapateo cubano, hijo del andaluz y el extremeño, que devino danza distintiva de los campos de la isla.

La celebración de un cumpleaños, boda o bautizo terminaba siempre con un guateque organizado en amplios escenarios cobijados con hojas de palma, atestiguan los más viejos.

Otras veces el jolgorio surgía por el deseo de bailar, cantar y disfrutar entre amigos con la complicidad del arguardiente, espiritosa bebida elaborada a partir de la caña de azúcar.

Antes de 1959 era común que muchos campesinos convidaran a sus vecinos a la parranda con el fin de recaudar fondos para poder terminar sus viviendas de madera y piso de tierra.

En Pan de Azúcar, al estilo de antaño, las festividades se acompañan de juegos como las carreras a caballo, lidias de gallos y el ascenso por un madero cubierto de sebo, además de comidas criollas.

Pero las cuerdas suenan también en esta ciudad (140 kilómetros al oeste de La Habana)de la mano del proyecto Laúd y guayabera, avivado por los habitantes del Consejo Popular Celso Maragoto, quienes rinden tributo a sus raíces.

La creación de los talleres para improvisadores ha contribuido a rescatar el punto guajiro y otras manifestaciones artísticas oriundas de las zonas campesinas, asegura la musicóloga Doris Céspedes.

A pesar de la revolución del DVD, salas de vídeo y otras bondades de la vida moderna, el guateque sigue vivo junto al toque del tambor yuka, propagado en la región por los esclavos de origen africano, aseveró la experta.

 

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