El primer ministro de Japón, Naoto Kan, expresó su descontento
por la política informativa de la empresa operadora de la central
nuclear de Fukushima, seriamente dañada por el reciente y devastador
terremoto.
Kan dijo que el gobierno no recibió información oportuna y
adecuada sobre una nueva explosión en la planta y agregó que la
opinión pública del país tiene igual criterio, reporta Prensa
Latina.
La empresa Tepco, según antecedentes divulgados aquí, fue objeto
de recientes escándalos por manipular comunicaciones acerca de los
sistemas operativos en centrales nucleares y también se le censuró
por construir esa instalación en una zona muy vulnerable a los
movimientos sísmicos.
La compañía redujo el número de empleados de la central de
Fukushima de 800 a 50 y el premier Kan les pidió evitar tal éxodo
ante las dificultades en la instalación, donde se han producido
varias explosiones tras el sismo.
El jefe de gobierno declaró además que el nivel de radiación
aumentó de forma considerable en la zona de esa instalación, con
cuatro reactores averiados a 250 kilómetros de Tokio.
En esta capital, el nivel de radiación es algo superior a lo
normal pero no parece ser suficiente para afectar a los seres
humanos, dijo Sairi Koga, un funcionario de la prefectura de Tokio,
un enorme complejo urbano de casi 12 millones de habitantes.