Hombres armados atentaron este martes contra un oleoducto en el
oriente de Yemen y cortaron el suministro de gas a la ciudad de
Sanaa, donde arrecian las manifestaciones populares en demanda de la
renuncia del presidente Ali Abdulah Saleh.
Fuentes de seguridad confirmaron el incendio en una conductora de
petróleo que va desde la provincia este de Marib hasta el Mar Rojo,
y atribuyeron el sabotaje a combatientes fuertemente armados y
miembros de una tribu que presionan a Saleh para que abandone el
poder , reporta Prensa Latina.
Asimismo los opositores dañaron la principal carretera que enlaza
Sanaa con Safer, interrumpiendo el tráfico de camiones cisterna y
poniendo en peligro los suministros de gas natural a la capital.
Marib es un territorio donde numerosas compañías internacionales
operan campos de petróleo y gas, y el sabotaje se insertó en las
cada vez más intensas y frecuentes acciones contra Saleh, que
rechazó el pedido de sus adversarios para poner fin a sus 32 años en
el poder.
A la par de las marchas callejeras opositoras se recrudeció la
represión de las fuerzas de seguridad, y en Marib la policía disparó
el lunes contra inconformes que se dirigían a la sede del gobierno
provincial, provocando al menos 17 heridos de bala.
Según la agencia estatal de noticias SABA, el gobernador de Marib,
Naji Al-Zaidi, fue herido en el cuello con un arma blanca cuando
intentó calmar a la multitud, pero opositores dijeron que fue
lesionado en una disputa entre policías y sus guardaespaldas.
Medios independientes indicaron que los opositores yemenitas
tomaron el lunes la ciudad de Marib y la de Al-Jawf, esta última en
el noreste del país fronteriza con Arabia Saudita y escenario de
choques que dejaron un saldo de tres soldados muertos.
Entretanto, numerosas personas y líderes de la tribu Baqil, una
de las mayores y más influyentes de Yemen, se unieron a los
manifestantes en la llamada Plaza del Cambio de esta capital, al
igual que hicieron dos oficiales de alto rango del Ejército, según
la oposición.
La represión policial fue severa el lunes y al menos 40 personas
resultaron heridas cuando efectivos cercaron y abrieron fuego contra
un campamento en el campus de la Universidad de Sanaa, mientras el
domingo se contabilizaron unos 100 lesionados por balazos y gases
lacrimógenos.
Tropas fuertemente armadas también fueron desplegadas en la
sureña ciudad de Adén, en la que se cree han ocurrido al menos 20 de
las más de 30 muertes por las agresiones del gobierno y sus
partidarios desde el inicio de las movilizaciones, el 27 de enero.