La tragedia nuclear que vive Japón desde el terremoto y tsunami
del pasado viernes entró este martes en una etapa de mayores
complicaciones al detectarse niveles de radiaciones superiores a los
habituales en varias zonas.
La presencia de material radiactivo se reportó en áreas de
Fukushima, Tokio, Kanagawa, Onagawa, y Saitama, en una jornada en la
que se registraron dos explosiones y un incendio en reactores de la
central de la primera de esas prefecturas, reporta Prensa Latina.
Según informaron autoridades de la prefectura de Ibaraki,
contigua a Fukushima, la cantidad de radiación en un momento alcanzó
cinco microsievert por hora, 100 veces superior a lo habitual,
mientras en Kanagawa el alza fue de 10 veces.
En Saitama, capital de la prefectura de igual nombre, el total
llegó a mil 222 nanosievert por hora, 40 veces más que lo habitual.
El gobierno de esta capital informó la detección de pequeñas
cantidades de materiales radiactivos como yodo y cesio.
Igual situación se observó en Ichihara, en la prefectura de Chiba,
y en Utsunomiya, capital de Tochigi.
Ante esta preocupante realidad, el Ministerio de Ciencia solicitó
a los gobiernos regionales comprobar los niveles de radiación con la
mayor frecuencia posible.
En la mañana, el nivel de radiación cerca de la unidad 3 de la
mencionada planta llegó a 400 milisievert por hora, según explicó el
secretario jefe del gabinete, Yukio Edano. Esa cantidad es 400 veces
superior al límite permisible para las personas en un año.
La situación de la industria nuclear japonesa se agravó hoy por
explosiones de hidrógeno en los reactores 2 y 4 de la planta 1 de
Fukushima. En el caso de ese último, el accidente estuvo precedido
por un incendio, finalmente controlado.
Se estima que esta crisis alcanzó así un punto crítico por los
escapes limitados de radiaciones, lo que incrementó la preocupación
en cuanto a una mayor contaminación.
La Tokyo Electric Power Co, operadora de la planta 1 de Fukushima,
dijo que lo ocurrido en la unidad 2 podría derivar hacia una fusión
de las barras de combustible luego de que parte de la vasija del
reactor sufrió daños.
Debido a esta nueva tragedia, el primer ministro, Naoto Kan,
orientó a la población residente a entre 20 y 30 kilómetros de la
central permanecer en sus hogares.
Quienes viven en el área por debajo de ese límite fueron
evacuados el pasado sábado tras una explosión de hidrógeno en el
reactor 1, a la que siguió otro accidente similar en el 3, la
víspera, todos asociados a problemas de sobrecalentamiento por
fallas en los sistemas de refrigeración.
Kan anunció la creación de un puesto de mando con la mencionada
empresa, el cual encabezará, para atender la situación en la central
de Fukushima.
El Japón afectado por el sismo de 9.0 grados en la escala de
Richter, el peor de su historia, y el tsunami que le siguió, tiene
como otro frente de batalla la búsqueda de sobrevivientes y la
recuperación de cadáveres.
Datos oficiales indican que hasta las 15:30 hora local, los
muertos por esta catástrofe suman dos mil 722, cifra que debe
aumentar según avancen las labores de socorro. Los desaparecidos se
aproximan a tres mil 800 y los rescatados llegan a 15 mil.
En refugios temporales permanecen más de 450 mil personas.