No
existe mayor satisfacción en el fútbol que anotar un gol. Más allá
de controlar el juego, mover con criterio el balón y mantener el
cerrojo en la defensa.
En la presente edición del Campeonato Nacional tal ejercicio se
había convertido en imposible para el once de Ciudad de La Habana,
que empató los primeros cinco encuentros de la justa con apenas un
tanto a su favor. Cuatrocientos cincuenta minutos casi en blanco
levantaron las alarmas en el plantel citadino, que no sufrió peores
consecuencias gracias a la efectividad de su zaga, la menos batida
del torneo junto a la de Camagüey.
Sin embargo, los giraldillos pusieron fin al maleficio con cuatro
estocadas fulminantes a los actuales campeones de Ciego de Ávila,
penúltimos, cumplidas seis de las 14 fechas programadas. "Tarde o
temprano los goles iban a caer, en los entrenamientos realizamos más
de 100 tiros a puerta en cada sesión y solo faltaba concretar en los
partidos", aseguró el director Lázaro Francisco Rodríguez.
El estratega capitalino, debutante en primera categoría, destacó
la profundidad y cohesión de su ataque, así como la presión ejercida
por los hombres de punta, detalles que finalmente dieron los frutos
esperados, aún con margen de mejora cuando se incorporen jugadores
de mucho peso ofensivo como Jaine Colomé y Marcell Hernández.
Luego de este despertar, Ciudad de La Habana llega al meridiano
de la competición en cuarto puesto, igualado con La Habana, el rival
de la venidera jornada en el estadio Pedro Marrero, en la que será
su penúltima presentación como local.