Reliquias
de la arquitectura colonial, las edificaciones del poblado de
Viñales, Paisaje Cultural de la Humanidad, recobran este miércoles
su apariencia original con el avance de un programa de restauración
respaldado por la UNESCO.
Azotado por los huracanes Gustav e Ike, en el centro histórico de
la localidad se rehabilitarán ahora las cubiertas de un grupo de
viviendas consideradas de alto valor patrimonial y la carpintería de
la Casa de la Cultura, entre las edificaciones más antiguas del
lugar.
La primera partida de la ayuda de emergencia otorgada por la
Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y
la Cultura (25 mil dólares) fue destinada a la compra de materiales
imprescindibles para estas labores de rescate, confirmó a Prensa
Latina la directora de la Oficina de Monumentos, Nida Cabrera.
El resto del financiamiento (50 mil dólares) aprobado tras los
estragos ocasionados por los ciclones, será utilizado para
contribuir a la reconstrucción de casas típicas del Valle de
Viñales, exponentes de patrones arquitectónicos vernáculos, entre
otras faenas, agregó la ingeniera civil.
Cabrera explicó que una de las prioridades es la edificación allí
de varias viviendas, en sustitución de las derribadas en 2008 por
los fenómenos tropicales, las cuales serán erigidas con paredes de
mampostería, más resistentes a los embates de esos meteoros.
En el techo se combinarán las tejas criollas, hechas de barro,
con el guano o cubierta de hojas de palma.
El Valle de Viñales y el poblado de igual nombre fueron
declarados Paisaje Cultural de la Humanidad en 1999, por la armonía
casi poética entre el hombre y la naturaleza.
La preservación de ancestrales formas de labranza distingue
también a la demarcación, famosa por sus deslumbrantes paisajes,
donde predomina el cultivo del tabaco en los campos entre mogotes
jurásicos.
Distante 160 kilómetros de La Habana, Viñales abriga a los
mayores sistemas cavernarios de América Latina y a fósiles vivientes
como la palma corcho.