Aunque todavía es temprano para celebrar, en lo que va de zafra
el central Ciro Redondo, de Ciego de Ávila, desterró la resaca que
lo hizo tambalear durante anteriores contiendas, y en la actual
enrumba hacia un cumplimiento seguro.
Damaris Barrios, vecina del lugar, asegura que hoy a la gente se
le ve mejor cara. Es buen síntoma, porque de ese ingenio, uno de los
más grandes del país, depende casi todo el poblado. Desde que en
1916 movió su andamiaje por primera vez, es la mayor fuente de
empleo de la comunidad; es vida, tradición y cultura. No es
exagerado oír que si el Ciro funciona mal, la zafra en la provincia
no puede marchar bien. Esa es una máxima acuñada desde hace mucho.
En la presente campaña se conjugan varios factores para que todo
ande "viento en popa", desde las acciones de las brigadas de corte,
la transportación, hasta la industria, la cual se ha comportado a
las mil maravillas; debido al esfuerzo de trabajadores y directivos
decididos a no empeñar la palabra.
Un vistazo a algunos números permite validar la aseveración. En
comparación con igual periodo de la contienda anterior, el
aprovechamiento de la norma potencial creció del 56 % al 62 %, y en
14 ocasiones han rebasado la barrera del 100, sin antecedentes en la
última década; el rendimiento fabril anda por 9, 95 contra un 8,68
planificado, según precisiones de Filiberto Barrios López, un joven
de solo 24 años de edad quien es jefe de la Sala de Control.
"El aporte al Sistema Electroenergético Nacional es otro
indicador que avala la eficiencia. Hemos entregado 1 356 megawatts,
muy por encima de lo programado", precisa Barrios.
Optimistas andan allí para no acortar el paso que los lleve a
cumplir el plan antes de los 131 días de zafra planificados. Y es
que tienen más de 5 900 toneladas por encima del plan establecido
hasta la fecha. "Esa cifra nos permite respirar, pero no dormirnos
en los laureles", afirma Vidal Martín Sarduy, administrador del
central.
"La maquinaria del ingenio no será tan perfecta como la del
reloj, pero si no funciona bien puede causar daños mayores
irreversibles, incluso, poner en vilo y malograr el esfuerzo de
muchas personas dedicadas durante meses a la preparación de la
zafra", sentencia.
Con la experiencia de 26 años dedicados "en cuerpo y alma" al
mundo del azúcar, William Arjona Álvarez, trabajador del área de
generación de vapor y secretario del Comité del Partido en la
industria, afirma que desde hacía muchos años el Ciro Redondo no
molía como lo ha hecho hasta ahora. "Eso da confianza. La atención
al hombre es buena y el salario también. En una quincena gano entre
800 y 900 pesos. Varios de los buenos azucareros que un día se
marcharon, han regresado a la fábrica.
"Los trabajadores se ven más comprometidos y tienen mayor sentido
de pertenencia. Existe la seguridad del cumplimiento del plan", dice
mientras se adentra en el central.
Vidal Martín asegura que la motivación es mayor porque los
trabajadores ven el fruto de su labor, con la implementación de
sistemas estimulantes de pago.
Entre las principales fortalezas destacan el chequeo constante
del sistema de trabajo, así como el seguimiento de los cambios de
turno, la organización de los mantenimientos, el contacto directo
con los trabajadores, la mejoría en la atención al hombre, la
aplicación consecuente de la emulación.
Cuando el visitante traspasa el umbral y habla con los
trabajadores y directivos, se da cuenta de que el interés colectivo
prima. Lo corroboran las opiniones de los mecánicos Humberto Trejo y
Reinaldo Martínez, del soldador Jorge Cobas, del mecánico de molino
Manuel Navarro, del joven Alberto Franco, y de muchos otros,
decididos a que esta sea la zafra de la dignidad, para evitar que la
resaca y el mal funcionamiento se apoderen del coloso.
Pero si el Ciro Redondo anda satisfactoriamente, no son
diferentes los números que exhibe la provincia. "Nos preparamos para
que no haya casualidad, ni sustos al final de la contienda", asegura
el ingeniero Norelvis Gallo Saroza, director del Grupo
Agroindustrial del MINAZ en esta provincia.
Sin complacencia ni exceso de optimismo, el directivo reveló a
Granma algunos números: hasta finales del pasado mes, Ciego de
Ávila exhibía el más alto aprovechamiento de la norma potencial del
país y también era la única que no tenía tiempo perdido por falta de
caña. A la vez, el rendimiento industrial se sobrecumplía en más de
1 y mostraba un adelanto de 10 días en el cronograma de la zafra.
También se nota un despegue de la producción de derivados, pero
existen flancos débiles, como el incumplimiento del indicador de
pureza de la miel final, la necesidad de continuar con la
disminución del uso de portadores energéticos y el control de los
incendios ante fenómenos como la intensa sequía.