El gobierno estadounidense, y los políticos en Washington en
general, están divididos sobre la estrategia a seguir con respecto a
Libia, revela este miércoles el diario The New York Times.
El periódico comenta que aunque la mayoría apoya acciones contra
la nación árabe, una intervención militar es más complicada de lo
que aparenta para la Casa Blanca, reporta Prensa Latina.
En un intento por incrementar la presión sobre las autoridades de
Trípoli, el presidente Barack Obama se refirió este lunes a un rango
de opciones, pero funcionarios y militares consideran muy riesgoso
un ataque, subraya el rotativo.
Al respecto, un funcionario citado por el cotidiano advirtió que
una intervención podría traer más complicaciones para la Oficina
Oval, porque será vista como otro ataque al mundo musulmán.
En medio del debate, comenta el Times, en el gobierno y en el
Congreso se escuchan voces que consideran demasiado lenta la
reacción de Obama.
Entre los defensores de posturas duras están los senadores John
McCain, republicano, y Joseph Lieberman, independiente, quienes
abogan por el envío de tropas.
No obstante, hasta ese sector admite que lo mejor para Estados
Unidos es buscar el respaldo de instituciones internacionales, en
especial de la Organización del Tratado del Atlántico Norte o la
Liga Arabe, agrega la publicación.
Según el diario, más molestos para la administración son los
cuestionamientos del senador demócrata John Kerry, siempre aliado de
la Casa Blanca en política internacional.
El bando contrario lo encabeza el secretario de Defensa, Robert
Gates, quien llamó a la cautela.
Durante una intervención ante el Congreso, Gates se opuso a la
creación de una zona de exclusión aérea porque obligaría al
Pentágono a atacar las posiciones defensivas libias.
En su opinión, esa posibilidad solo podría llevarse a cabo si
Estados Unidos estuviera listo para una guerra y no es el caso por
los conflictos en Afganistán e Iraq.