Palacio Central de Computación, 20 años después

Digitalizando sueños

Olga Díaz Ruiz y Rachel Valdés Sánchez (estudiante de periodismo)

El Palacio Central de Computación de La Habana, fragua de valores morales y disciplina ante la vida, surgió como una sede mayor, que atrajera a todos al trabajo de los Joven Club; 20 años después y todavía joven, se ha transformado en una institución educativa autorizada, donde cada alumno puede adquirir las habilidades necesarias para utilizar libremente las tecnologías en beneficio propio y del país.

Fotos: Otmaro RodríguezCon 20 años de creado, el Palacio de Computación se ha convertido en una institución educativa autorizada.

Con esta convicción Carlos Manuel Ortega, director de La Capital de los Joven Club, como la denominó el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz en su inauguración el 7 de marzo de 1991, comentó a Granma que prescindir del empleo de las nuevas tecnologías no es una opción, al contrario, "el país debe ampliar su infraestructura nacional para desarrollar estas herramientas en beneficio social".

Al respecto, una voz autorizada, una voz fundadora, la de Odalys de la Nuez, máster en Ciencias Técnicas para la Educación, agregó que en estas dos décadas se ha fortalecido la misión esencial del centro de preparar a la comunidad, de darle un espacio dentro del proyecto social de la Revolución. Los casi 12 000 graduados de la institución, entre ellos más de 5 000 niños y jóvenes, reafirman este testimonio.

EL PALACIO HOY

Desde septiembre del 2010 el Palacio comenzó a funcionar como sede para la capacitación del personal de los Joven Club de La Habana —y muy pronto trabajará también con personal de todo el país—, sin abandonar el resto de los servicios que brinda a la comunidad, ese rol social que desempeña la instalación desde 1991 y que la hace imprescindible.

Fotos: Otmaro RodríguezLos usuarios interactúan hábilmente con los sistemas de código abierto en la sala de navegación.

Esta nueva misión —aseguró Matilde Bringas, metodóloga de la institución— ha obligado a sus 12 profesores-instructores, altamente calificados, a superarse en otras especialidades no afines a las suyas como control interno, contabilidad y finanzas, administración de empresas, comunicación organizacional, entre otras, que complementan ahora la formación de sus alumnos, en un momento en que la preparación de los directivos es cardinal para el país.

Centro de referencia en la formación científico-técnica desde su fundación, con sus seis aulas bien pertrechadas —cada una cuenta con diez ordenadores para igual número de alumnos más el del profesor—, esta gran casa continúa impartiendo cursos a la comunidad, a los que se accede por convocatoria libre y de manera gratuita.

"Estamos trabajando las modalidades de cursos semipresenciales, de postgrado, para niños y adultos mayores, sin descuidar el trabajo destinado a los pequeños con necesidades educativas especiales", explicó Daisy Barroso, secretaria de postgrado nacional, y señaló que en estos momentos priorizan la alfabetización tecnológica de los estudiantes, para que aprendan a comunicarse y a interactuar con los sistemas de código abierto con total habilidad.

OTROS SERVICIOS

La céntrica instalación habanera permite conocer y aplicar la Informática con destreza, no solo a través de sus programas académicos, sino que ofrece otros servicios a los que el interesado puede acercarse libremente.

Quizás el de mayor aceptación sea el tiempo de máquina y el acceso a la Red Cuba en la sala de navegación —que cuenta con 30 modernos equipos ya migrados a plataformas de código abierto—, que ahora se ha visto reducido a ocho horas todos los días de la semana por cuestiones de ahorro energético, pero en los próximos días esta gran casa volverá a estar abierta y disponible las 24 horas, afirma su director.

Esta posibilidad ha beneficiado a jóvenes como Rondys Tumbarell, quien asegura que la preparación recibida en el Palacio como operador de micro le facilita su búsqueda de información en la red y su rápida adaptación a las plataformas de software libre.

Mientras, Ileana Gálvez, ya no tan joven, añadió que gracias al asesoramiento oportuno y la profesionalidad de los instructores ha logrado utilizar los servicios de mensajería electrónica y otros mecanismos de consulta y participación que brinda la Web de forma gratuita.

Otra de las prestaciones de la gran casa, precisa Mirelys Mesa, jefa de actividades, es el centro de información —menos conocido, pero de gran utilidad—, que pone a disposición de los alumnos su caudal literario, impreso y digital; permite la conversión de textos y otros archivos a disímiles formatos así como su extracción en soportes externos; el escaneado de imágenes y documentos y el envío de datos mediante el correo electrónico. También facilita la adquisición de las actualizaciones de programas antivirus y la consulta de la Enciclopedia Colaborativa Cubana ECURED.

Estos servicios diarios, ya cotidianos, se suman a la jornada de actividades por el XX aniversario de la instalación, que el pasado fin de semana comenzó en esta sede, y que culminará hoy con el acto oficial en homenaje a estas dos décadas digitalizando sueños.

 

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