Venga tomate que la industria espera

Juan Varela Pérez
juan.pvp@granma.cip.cu

Los ministerios de la Agricultura y de la Industria Alimentaria han creado condiciones para que las plantas en el país reciban y procesen este año 100 000 toneladas de tomate.

Si se cumple lo orientado, abarrotes como este no deben repetirse.

El haber sembrado entre noviembre del 2010 y febrero de este año 33 934 hectáreas —plan de la campaña— garantiza la entrega contratada con cada una de las fábricas en las diferentes provincias.

Los productores, conocedores de las adversidades antes señaladas, quieren borrar la mala imagen que dejaron en los meses finales del 2010 cuando el país se vio obligado a adquirir en el mercado internacional pasta de tomate para cubrir la demanda de la Unión de Conservas y Vegetales.

Especialistas del Ministerio de la Agricultura aseguran que parte de estos problemas que dañaron la producción están solucionados o en vías de hacerlo. Igualmente esperan en este 2011 que, además de satisfacer a la industria, esa hortaliza tenga mejor presencia en las tarimas.

Datos preliminares anticipan que hoy el rendimiento del tomate —hasta la fecha tiene el respaldo de una temperatura favorable—, promedia 17 toneladas por hectárea, muy superior a las 10,42 registradas al cierre de la anterior campaña.

El sistema de contratación y las pequeñas y medianas inversiones que ampliaron y renovaron áreas clave, coloca a la industria en posición de incrementar la eficiencia y evitar el "tomatazo" que ocurre cuando no responde a las toneladas conciliadas con el Ministerio de la Agricultura.

La Unión de Conservas (73 000 toneladas) y la Industria Alimentaria (13 800 toneladas) tienen el peso mayor en el plan de entrega. De las restantes se encargan plantas de la propia Agricultura y del Ministerio del Azúcar.

Pinar del Río y Ciego de Ávila asumen, entre ambas, el 40% del total nacional, aunque por las características de este cultivo no puede subestimarse el aporte de ninguna provincia.

Recursos como las latas de diferentes tamaños, tanques y bolsas de polietileno y de nylon son esenciales para evitar que la falta de estos interrumpa la operación, provoque fallas en la industrialización del tomate y altere la entrega a tiempo del producto terminado para los diferentes destinos.

Los insumos para el tomate de las industrias que poseen concentradores al vacío incluyen al Combinado de Cítricos de Ceballos y a las Unidades Agropecuarias Militares (UAM).

Por ser un vegetal de rápido deterioro, el tomate fresco no resiste trasiego de un lugar hacia otro. Se hace imprescindible cumplir los planes que establecen los convenios y evitar el "tomatazo" que tanto irrita y ocasiona pérdidas económicas. Lo sucedido en el 2009 es un cercano ejemplo.

 

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