Los ministerios de la Agricultura y de la Industria Alimentaria
han creado condiciones para que las plantas en el país reciban y
procesen este año 100 000 toneladas de tomate.
Si
se cumple lo orientado, abarrotes como este no deben repetirse.
El haber sembrado entre noviembre del 2010 y febrero de este año
33 934 hectáreas —plan de la campaña— garantiza la entrega
contratada con cada una de las fábricas en las diferentes
provincias.
Los productores, conocedores de las adversidades antes señaladas,
quieren borrar la mala imagen que dejaron en los meses finales del
2010 cuando el país se vio obligado a adquirir en el mercado
internacional pasta de tomate para cubrir la demanda de la Unión de
Conservas y Vegetales.
Especialistas del Ministerio de la Agricultura aseguran que parte
de estos problemas que dañaron la producción están solucionados o en
vías de hacerlo. Igualmente esperan en este 2011 que, además de
satisfacer a la industria, esa hortaliza tenga mejor presencia en
las tarimas.
Datos preliminares anticipan que hoy el rendimiento del tomate
—hasta la fecha tiene el respaldo de una temperatura favorable—,
promedia 17 toneladas por hectárea, muy superior a las 10,42
registradas al cierre de la anterior campaña.
El sistema de contratación y las pequeñas y medianas inversiones
que ampliaron y renovaron áreas clave, coloca a la industria en
posición de incrementar la eficiencia y evitar el "tomatazo" que
ocurre cuando no responde a las toneladas conciliadas con el
Ministerio de la Agricultura.
La Unión de Conservas (73 000 toneladas) y la Industria
Alimentaria (13 800 toneladas) tienen el peso mayor en el plan de
entrega. De las restantes se encargan plantas de la propia
Agricultura y del Ministerio del Azúcar.
Pinar del Río y Ciego de Ávila asumen, entre ambas, el 40% del
total nacional, aunque por las características de este cultivo no
puede subestimarse el aporte de ninguna provincia.
Recursos como las latas de diferentes tamaños, tanques y bolsas
de polietileno y de nylon son esenciales para evitar que la falta de
estos interrumpa la operación, provoque fallas en la
industrialización del tomate y altere la entrega a tiempo del
producto terminado para los diferentes destinos.
Los insumos para el tomate de las industrias que poseen
concentradores al vacío incluyen al Combinado de Cítricos de
Ceballos y a las Unidades Agropecuarias Militares (UAM).
Por ser un vegetal de rápido deterioro, el tomate fresco no
resiste trasiego de un lugar hacia otro. Se hace imprescindible
cumplir los planes que establecen los convenios y evitar el
"tomatazo" que tanto irrita y ocasiona pérdidas económicas. Lo
sucedido en el 2009 es un cercano ejemplo.