BAYAMO.—
La buena nueva que anunció al prolífico artista Nelson Gudín aquí
como autor novel de la presente Feria Internacional del Libro,
sembró en muchos la inquietud de saber en cuáles aguas del arte nadó
primero.
Es que, incluso, cuando viste el traje del decimista, del poeta o
del narrador para niños y adultos; inevitablemente se le mezclan en
el escenario los dones del humorista y del actor.
Así pasó en el capítulo oriental de la fiesta cubana de las
letras, cuando acudió a varias tribunas de la ciudad de Bayamo,
provincia de Granma, básicamente —porque no pudo librarse de al
menos un pequeño show— para presentar su noveleta El país de los
Pultos y el poemario La ciudad y el loco.
Granma quiso entonces despejar la duda.
¿El escritor es una revelación después del actor, o viene de la
Sierra y sus orígenes?
"El escritor nació primero. Traigo esa inquietud de los tiempos
infantil y juvenil en Pilón y la Sierra Maestra; no la de ahora,
sino la cordillera todavía sin luz ni televisión, pero de una
auténtica riqueza útil a la imaginación y la creación, a fin de
descubrir el horizonte.
"Y precisamente El país de los Pultos es eso, el afán de
los habitantes de un pueblo imaginario por encontrar el horizonte,
lo mágico, lo humanamente espiritual. De igual forma, Bayamo fue
parte vital en la inspiración de La ciudad y el loco.
"Por eso digo que Nelson escritor está en los orígenes, y en lo
que vino después, en las vivencias que alentaron la imaginación. Mis
intenciones nunca son autobiográficas, pero sí usan lo vivido para
construir una historia sensible que lleva mucho de deseos y
recuerdos personales.
"El actor fue después, y aunque es un arte que asumo con gran
pasión, puede ser algo temporal, pasajero; mientras que la escritura
queda y puedo hacerla sin prisa."
¿Cómo le llegó el reconocimiento de los granmenses como autor
novel de la Feria?
"Ciertamente no lo esperaba. Estoy profundamente agradecido y
feliz por tener al menos la perspectiva de que es un buen camino por
el cual ando."
En esa misma ruta, ya edita el poemario El mundo de los ojos,
escribe una novela histórica, y alista el libro de ensayos Vivir
en Cuba.
La última razón la dio Octavio Rodríguez, "Churrisco", en un
casual encuentro bayamés: "Su literatura ennoblece el humor cubano."