El secreto del Isleño

Ventura de Jesús

Muchas personas visitan por curiosidad la vaquería 123, perteneciente a la granja seis, en la Empresa Pecuaria Genética de Matanzas. Lo hacen básicamente ganaderos y directivos de la Agricultura. Todos quieren saber el secreto de una unidad que entrega 1 100 y hasta 1 200 litros de leche cada día en estos tiempos de sequía.

Foto del autorCon 135 animales y 82 en ordeño, la vaquería que administra Rafael Ramírez Boza, a quien todos conocen como El Isleño, promedia en estos momentos 12,9 litros por vaca, entre las mejores del país.

Del Isleño se cuentan hazañas y hasta cosas fantásticas, pero para él no hay milagros ni métodos más audaces que ocuparse de los animales de un modo sistemático. "No se trata de hacer las cosas bien un día o durante un tiempo; la tarea del buen vaquero es todos los días del año, de campana a campana, a partirse los pies".

Al indagar sobre el buen estado de las vacas, manifiesta que sus animales están prácticamente estabulados, no tienen necesidad de pastar en los potreros. "Existe un trabajo sostenido que permitió crear una base alimentaria. Aquí usted no se encuentra ni una mata de marabú. Contamos con 27 hectáreas de caña y unas 90 de kingrás, lo cual nos facilita la alimentación diaria de la masa. También utilizamos hollejos de cítricos. No hay vacas anémicas, todo el ganado está en perfectas condiciones".

Foto del autorSe queda una fracción de segundo observando la reacción del reportero, y luego matiza. "Para nosotros no hay tiempos malos ni sequía. Alguien puede creer que se trata de mi aporte, que soy un enamorado de los animales, que vivo para esto, pero la verdad es que el esfuerzo es colectivo.

"Los trabajadores perciben 1 700 y hasta 1 800 pesos al mes, pero es gracias al duro esfuerzo. Se levantan a las dos de la mañana todos los días del año, ocurra lo que ocurra; además del ordeño, el cuidado de las vacas, atender las áreas forrajeras y la limpieza de las naves".

Rolando Álvarez Alemán, director veterinario de la granja, no disimula su admiración por el desempeño de Rafael Ramírez. "Aquí hay un trabajo mantenido en sentido general. Las naves están limpias, con higiene. Además de sus excelentes resultados productivos no reportan mortalidad, ni en terneros ni en el resto del ganado. Otro elemento a favor es que utilizan el excremento de los animales como fertilizante en las áreas sembradas".

El Isleño administra la vaquería hace 37 años, y de un tiempo acá vive en la propia unidad. Revela que le gusta darse su vueltecita por el pueblo, "pero regreso enseguida, necesito estar cerca y al tanto de los animales".

Al insistir sobre la fórmula para alcanzar tantos éxitos y de manera continuada, expresa que no hay secreto, solo trabajo. "La clave sigue siendo la misma: el cuidado de la masa, el pasto y la consagración del vaquero".

 

| Portada  | Nacionales | Internacionales | Cultura | Deportes | Cuba en el mundo |
| Comentarios | Opinión Gráfica | Ciencia y Tecnología | Consulta Médica | Cartas| Especiales |

SubirSubir