Si una lección han de tener presente los guantanameros, en
especial aquellos que enfrentan al mosquito Aedes aegypti, es la de
no confiarse ante la reducción actual de los focos del peligroso
vector.
El índice de infestación de 0,04 reportado al término de febrero,
si bien expresa una mejora en las condiciones entomológicas de la
ciudad, también nos dice que hay que estar alertas, pues aún el
insecto es fuerte y si se baja la guardia crecen las posibilidades
de reinfestación en las diferentes áreas.
El pasado año esta ciudad vivió la amarga experiencia en varios
Consejos Populares, después de haberse decretado la fase de
sostenibilidad ante el descenso de la presencia del vector a un
índice similar al actual.
En esa ocasión faltó sistematicidad en el trabajo, empuje para
llevar hasta el final la extenuante, prolongada y costosa batalla
contra el agente transmisor de enfermedades mortales como el dengue
y la fiebre amarilla.
Se trata ahora de cerrarle todos los resquicios al mosquito para
que no vuelva a hacerse fuerte, lo que es posible con la observancia
de medidas elementales como el correcto tapado de tanques y otros
depósitos de agua, higienización de las viviendas, centros de
trabajo y áreas aledañas, limpieza de fosas, zanjas, registros y,
sobre todo, con la percepción de cada persona del peligro mortal que
corre ella y su familia al convivir con el Aedes.
El hecho de que aún 32 manzanas de la ciudad reporten focos del
mosquito, y de que Consejos Populares como Sur-Isleta y Sur Hospital
presenten índices de infestación superiores al permisible, corrobora
que aún quedan grietas en el enfrentamiento.
Las fisuras también están presentes en la poca cooperación
comunitaria en algunas zonas y en la calidad del trabajo de ciertos
operarios de la campaña, que solo detectan el 72% de los focos,
debilidades que expresan poca dedicación a la tarea y que se
afrontan aquí con medidas administrativas.
Mientras en el municipio cabecera se constata una reducción en la
presencia del mosquito, este cobra fuerza en Caimanera, donde se
reporta un índice de infestación de 0,33.
En ese marino poblado se impulsan acciones con apoyo de operarios
de Guantánamo, como el tratamiento focal cada 11 días, adulticida
cada tres y extradomiciliario cada seis.