Batida contra el Aedes en Guantánamo

JORGE LUIS MERENCIO CAUTÍN

Si una lección han de tener presente los guantanameros, en especial aquellos que enfrentan al mosquito Aedes aegypti, es la de no confiarse ante la reducción actual de los focos del peligroso vector.

El índice de infestación de 0,04 reportado al término de febrero, si bien expresa una mejora en las condiciones entomológicas de la ciudad, también nos dice que hay que estar alertas, pues aún el insecto es fuerte y si se baja la guardia crecen las posibilidades de reinfestación en las diferentes áreas.

Foto del autorDeben cerrarse todos los resquicios al mosquito para que no vuelva a hacerse fuerte.

El pasado año esta ciudad vivió la amarga experiencia en varios Consejos Populares, después de haberse decretado la fase de sostenibilidad ante el descenso de la presencia del vector a un índice similar al actual.

En esa ocasión faltó sistematicidad en el trabajo, empuje para llevar hasta el final la extenuante, prolongada y costosa batalla contra el agente transmisor de enfermedades mortales como el dengue y la fiebre amarilla.

Se trata ahora de cerrarle todos los resquicios al mosquito para que no vuelva a hacerse fuerte, lo que es posible con la observancia de medidas elementales como el correcto tapado de tanques y otros depósitos de agua, higienización de las viviendas, centros de trabajo y áreas aledañas, limpieza de fosas, zanjas, registros y, sobre todo, con la percepción de cada persona del peligro mortal que corre ella y su familia al convivir con el Aedes.

El hecho de que aún 32 manzanas de la ciudad reporten focos del mosquito, y de que Consejos Populares como Sur-Isleta y Sur Hospital presenten índices de infestación superiores al permisible, corrobora que aún quedan grietas en el enfrentamiento.

Las fisuras también están presentes en la poca cooperación comunitaria en algunas zonas y en la calidad del trabajo de ciertos operarios de la campaña, que solo detectan el 72% de los focos, debilidades que expresan poca dedicación a la tarea y que se afrontan aquí con medidas administrativas.

Mientras en el municipio cabecera se constata una reducción en la presencia del mosquito, este cobra fuerza en Caimanera, donde se reporta un índice de infestación de 0,33.

En ese marino poblado se impulsan acciones con apoyo de operarios de Guantánamo, como el tratamiento focal cada 11 días, adulticida cada tres y extradomiciliario cada seis.

 

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