¿Tardará el “caballero” plátano?

Juan Varela Pérez
juan.pvp@granma.cip.cu

Daniel Evelio González es un destacado "finquero" de la Cooperativa de Crédito y Servicios (CCS) Tomás Álvarez Treto, de Artemisa. Sus plantaciones brillan por el buen rendimiento y el óptimo uso de la tierra. Él y un hijo, en integral desempeño de la jornada, constituyen todo el potencial humano ocupado en las diferentes labores en su finca de 26 hectáreas, la cual posee varios cultivos, pero el fundamental es el plátano vianda. Este, en las empresas pertenecientes hoy a Mayabeque y Artemisa, promedia 12 toneladas por hectárea, cuando la media nacional ha sido de unas 10 toneladas.

Por eso es esta finca un buen sitio para escuchar criterios sobre la situación del llamado "caballero de la cocina" y su retorno a los mercados capitalinos.

Foto: Jorge Luis González El chofer devenido finquero muestra en uno de los racimos el incremento que ya se observa en el tamaño de los plátanos.

Los meses de baja temperatura —explicó a Granma— frenan el desarrollo de la planta y el tamaño y grosor del fruto. Por mucho que sea el esfuerzo y la dedicación, entre los meses de enero a abril decae la producción de plátano y disminuyen las ofertas al no tener calidad para su comercialización.

En interés de palear en algo la carencia y mientras llegaba la papa, se autorizó cosechar algunas toneladas de plátanos de pobre tamaño en los cuales pesaba más la cáscara que la masa.

Poco a poco, así se constató en esta finca, según los días fríos disminuyen, el follaje aumenta, crecen los tallos y por lo general la normalidad en los rendimientos reaparecerá en julio y se extenderá hasta octubre.

Los "finqueros", ganamos por los resultados finales, dice, por eso somos los primeros interesados en que el plátano se comporte bien todo el año; la historia, en cambio, demuestra lo contrario.

Incluso con la aplicación en tiempo de las medidas fitosanitarias y a pesar de disponer oportunamente del paquete tecnológico, es la época en que más estragos ocasiona la sigatoka.

Cualquier atraso en la aplicación de esos insumos aunque parezca insignificante —añade Daniel Evelio González—, influye en los niveles productivos. Estos, asociados a las altas temperaturas y al riego, son baluartes de una vianda que se extraña más cuando otras tienen poca presencia en las tarimas de los Mercados Agropecuarios Estatales.

Artemisa, que sobresale en el cultivo del plátano, tuvo una disminución sensible en la etapa final del 2010, la cual prosiguió en enero y febrero y debe continuar, en escala menor, hasta julio.

A partir de entonces la población tendrá acceso a la vianda que muchos consideran como un regulador en la cocina, por su durabilidad y las variadas formas en que puede consumirse.

 

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