Los esfuerzos por buscar una salida pacífica al conflicto
político en Libia y el rechazo contra cualquier posible intervención
militar extranjera marcaron esta semana el panorama nacional en
Venezuela.
Este lunes, el presidente Hugo Chávez abogó por la conformación
de una comisión de buena voluntad que sirviera de mediadora a la
situación interna que vive ese país norafricano, reporta Prensa
Latina.
Chávez sugirió que la delegación, basada en el respeto a la
soberanía y a la autodeterminación de los pueblos, esté integrada
por todos los países del mundo que deseen la paz.
La iniciativa mediadora fue presentada un día después en el
Consejo de Derechos Humanos (CDH) de Naciones Unidas, Ginebra, por
el vicecanciller venezolano Temir Porras.
Venezuela está y estará siempre del lado de los pueblos que
luchan por su libertad, en busca de la paz y de una solución
política a todos los conflictos, subrayó Porras.
Ante la condena del CDH contra Libia, el diplomático remarcó que
su país anhela el día en que el organismo internacional condene las
atrocidades cometidas por potencias ocupantes contra los pueblos de
Iraq o Palestina.
En sintonía, el Consejo Político de la Alianza Bolivariana para
los Pueblos de Nuestra América (ALBA) ratificó la víspera el interés
del bloque regional por alcanzar la paz en Libia, sin injerencia
extranjera y respetando su soberanía.
Tras una reunión celebrada en esa capital, los ministros de
Relaciones Exteriores del ALBA señalaron en un comunicado que el
mecanismo de integración apoya la propuesta del gobierno venezolano
de formar una comisión de paz.
De igual forma, rechazaron toda intención de aprovechar, de
manera mediática y oportunista, la trágica situación para justificar
una guerra de conquista sobre los recursos energéticos e hídricos
que son patrimonio del pueblo libio y no pueden ser usados para
satisfacer la voracidad del sistema capitalista.
Durante un encuentro con los cancilleres del ALBA, en el Palacio
Miraflores, Chávez aseguró que el bloque regional es capaz de fijar
posiciones valientes sin dejarse chantajear ni silenciar.
El dignatario destacó que el ALBA se erige como un espacio
político que levanta la voz ante la mentira imperial y el concierto
extraño que se forma en el mundo, donde muchas veces se aplaude la
mentira y se siguen matrices de opinión alejadas de la verdad.
Según el estadista, el imperio busca la guerra y planea adueñarse
de las riquezas de países como Libia para salir de la crisis que
vive.
Alertó que el tsunami que recorre el norte de África podría tener
incidencia en el continente europeo que no se da cuenta de lo que
pasa en sus narices, la hipótesis de una guerra contra Libia también
los amenazaría a ellos.
Propuso a los cancilleres del ALBA entablar conversaciones con
los representantes del Centro Carter, Jimmy Carter y Jennifer McCoy,
para que formen parte del grupo que podría servir de mediador en el
conflicto.
Chávez pidió que se haga un gran esfuerzo para que intelectuales
del mundo se sumen a esta iniciativa para desarrollar un amplio
movimiento de opinión internacional.
El presidente insistió en que algunos países de Europa estarían
interesados en echar mano de las reservas monetarias de Libia, las
cuales alcanzan los 200 mil millones de dólares y a los cerca de 40
mil millones de barriles de crudo liviano probado.