Un año después, Ciego de Ávila y Camagüey vuelven a cruzarse en
Morón. Ambos reviven la última final del clásico balompédico cubano,
aunque a diferencia de entonces el favorito no es el campeón
defensor.
Nada bien han arrancado en la presente edición los monarcas
avileños, que arrastran tres derrotas a hilo, aunque lo peor es que
su maquinaria ofensiva, hasta hace poco imparable, parece haberse
averiado al punto de que solo Alain Cervantes ha podido anotar una
vez en esos partidos.
En contraste, el once agramontino navega viento en popa, líder
con diez puntos y aún invicto, pese a que el sábado pasado cedió por
fin un empate con su primer gol en contra ante Ciudad de La Habana,
en La Polar.
Precisamente los capitalinos aportan otro caso curioso, porque si
bien no pierden, la realidad es que tampoco ganan, mala racha que
ahora intentarán romper ante Las Tunas, ejerciendo otra vez como
local.
En los restantes duelos de esta quinta fecha, Guantánamo (con
cinco puntos) buscará desbancar del subliderato al equipo de la
antigua provincia Habana en su feudo del Rogelio Palacios, mientras
Cienfuegos precisa conseguir en casa un primer triunfo sobre Villa
Clara para salir del sótano.