WASHINGTON, 2 marzo.— Dos barcos de guerra de Estados Unidos
navegan hoy por aguas del Mar Mediterráneo rumbo a Libia, pese al
rechazo expresado por la Liga Árabe a una intervención extranjera.
Las naves de asalto, el USS Ponce y el USS Kearsarge, con su
dotación fortalecida por 400 marines más, cruzaron el canal de Suez
desde el mar Rojo, donde se encuentra el USS Enterprise, un
portaviones de propulsión nuclear que pudiera seguir esa ruta,
aclaró una fuente del Pentágono.
Desde el inicio de la crisis en Libia, la Casa Blanca no descarta
ninguna opción para derrocar al presidente Muamar El-Gadafi, aunque
una intervención militar es frenada por los costos que aún enfrenta
de las agresiones contra Iraq y Afganistán, refiere Prensa Latina.
Por otra parte, los aliados de la Organización del Tratado del
Atlántico Norte (OTAN) aunque alistan un plan no alcanzan un
consenso interno para intervenir en la nación árabe del norte de
África.
Francia y Turquía, por ejemplo, no son partidarias de una
intervención directa del bloque.
El secretario general, Anders Fogh Rasmussen, mantiene consultas
con las naciones miembros del grupo con el objetivo de preparar una
intervención si es ordenada por Naciones Unidas.
Mientras tanto, El-Gadafi insistió hoy que su país estaría
dispuesto a abrir sus puertas a una investigación internacional,
tanto de la ONU como de la Organización de la Conferencia Islámica o
la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) sobre lo que
en realidad sucede allí.
Acusó a medios noticiosos y a gobiernos extranjeros de mentir
deliberadamente sobre la realidad, y negó que exista una revuelta
popular pacífica en su contra, tras lo cual volvió a culpar de la
inestabilidad a "los terroristas de Al-Qaeda".
"Los medios magnifican y desvirtúan la realidad, no hay
manifestaciones pacíficas, es una conspiración para controlar el
petróleo, el territorio libio, pulgada por pulgada", denunció al
apuntar que en el propio discurso de Occidente hay contradicción.