Las protestas prosiguieron en Bahrein marcadas por el
estancamiento del diálogo propuesto por la monarquía a los
opositores chiitas, mientras en Omán el gobierno del sultanato
estudia medidas para satisfacer las demandas de los inconformes,
reporta Prensa Latina.
El ambiente de tensión en los dos estados árabes del Golfo
Pérsico tuvo como referentes las protestas callejeras que también se
registran en naciones vecinas como Yemen, Jordania, y las presiones
opositoras a los gobiernos de Arabia Saudita, Qatar, Kuwait, Túnez y
Egipto.
Los chiitas, mayoría entre la población bahrainí gobernada por la
familia real sunnita Al Khalifa, se mostraron inamovibles en su
condición de que se acepten sus demandas planteadas desde el 14 de
febrero, inicio de las demostraciones que han causado ocho muertos.
El partido El-Wefaq, que lidera a los activistas y movimientos
chiitas, reclamó la renuncia en pleno del gabinete, incluido el
primer ministro, y la creación de uno de salvación nacional, para
luego participar en el diálogo propuesto por el rey Hamad Bin Isa Al
Khalifa.
Analistas calificaron la situación de irreversible en tanto ni
gobierno ni opositores parecen dispuestos a retroceder en sus
posturas, aun cuando el príncipe heredero, jeque Salman Bin Hamad
bin Isa Al Khalifa, aseguró que se podrán discutir todos los temas.
Funcionarios del Ejecutivo advirtieron que la paciencia oficial
tiene límites , pero otras fuentes alertaron que para las
autoridades será inevitable satisfacer las demandas de reforma
democrática, incluida la posibilidad de instaurar una monarquía
constitucional.
Entretanto, el jefe del comité económico del parlamento de Omán,
Fuad Sajwani, aseguró que todas las instituciones del Sultanato
están estudiando las demandas de los opositores a fin de acelerar el
proceso de reformas, pero advirtió que se requiere tiempo.
Sajwani indicó que el sultán Qaboos instruyó elevar los ingresos
de los ciudadanos de bajos ingresos, aumentar el salario mínimo,
eliminar restricciones para que haya más beneficiarios de la
seguridad social y ofrecer prestaciones mensuales a los
desempleados.
El gobierno consideró irrazonables algunas reivindicaciones de
los manifestantes, que también abogaron por el sistema de monarquía
constitucional, pero anunció que estudia subir las pensiones a
empleados del sector privado como ya hizo con los estatales.
Las manifestaciones en la ciudad industrial omaní de Sohar se
arreciaron el pasado fin de semana y dejaron un saldo de dos
muertos, según los opositores, aunque el gobierno admitió solo una
baja mortal.
Por otro lado, la oposición de Kuwait se pronunció porque la
responsabilidad de crear un nuevo gobierno no recaiga nuevamente en
el primer ministro, jeque Nasser Mohammad al-Ahmad al-Sabah, a quien
culpan de los problemas económicos y sociales del emirato petrolero.
El sobrino del emir, Sabah Al-Ahmad Al-Jaber Al-Sabah, ha
conducido seis gabinetes anteriores en cinco años, pese a la pérdida
de confianza en el Parlamento, de ahí que se exija su destitución y
un modelo democrático que permita elegir ese cargo por voto popular.