Los hechos tuvieron lugar en el distrito de Nanglam, situado en
la provincia de Kunar, según explicó el jefe provincial de la
Policía, Khalilullah.
De acuerdo con esta versión, los menores —entre los siete y los
13 años— estaban recogiendo leña para sus familias.
Portavoces de la OTAN consultados por la agencia afgana AIP han
declarado que las "víctimas eran insurgentes".
En las últimas semanas, las fuerzas internacionales han recibido
fuertes críticas por haber causado muertes de civiles en varios
sucesos distintos.