Pero el alentador inicio de esta cam-paña refleja la disposición
del colectivo de hacer mucho más por potenciar la oferta de
alimentos al mercado interno.
Y es que lejos de estar satisfechos con las ganancias obtenidas
en los últimos diez años, los trabajadores de la fábrica de
conservas Caribe, de Mayabeque, crean condiciones para ir por más en
este 2011.
El compromiso ahora es incorporar nuevos renglones, ampliar
surtidos destinados a las Tiendas Recaudadoras de Divisas, consumo
social, hoteles, red de mercados y ganar en eficiencia, presencia y
calidad.
La renovación y ampliación de la industria, moderniza las áreas
con un mínimo de recursos, y dada la participación obrera y el
rescate de cuanto pueda ser útil, amortizarán en corto plazo lo
invertido.
También influyeron en el resultado económico la terminación del
montaje de la línea del llamado "pelado" destinado a la papa,
zanahoria y fruta bomba, y la reparación del sistema de tachos. Este
fue imprescindible para elevar la capacidad de molida y la
recuperación y puesta en marcha de las áreas de encurtidos,
inactivas desde hacía años.
La colaboración de cada departamento en estas obras disminuyó los
gastos y evitó la improvisación al desempeñarse en "terreno
conocido". Los más veteranos devinieron guías al dominar los
"secretos" de su fábrica, muy deteriorada por los años de
explotación y la falta de un adecuado sistema de mantenimiento.
De un tiempo hacia acá hay cambios visibles en la organización,
los planes son más realistas y, sin ser óptima, es mayor la
integralidad en la toma de decisiones.
Un botón de muestra es este: con previo estudio de lo que
implicaba para la economía de la fábrica, devolvieron la vida útil a
seis autoclaves, solución estratégica por ser medios que esterilizan
el producto y le dan el acabado final. Otras seis unidades deben
quedar terminadas en el próximo abril para llevar al tope esa
posición.
Felipe Fernández Hernández, con más de diez años al frente del
colectivo, asegura que este año el plan será parecido a lo real del
2010, cuando lograron 2 600 toneladas, 508 más que el plan de ese
año. A los nuevos surtidos debe sumarse una superior cosecha de
tomate que es la base para producir la salsa napolitana (en
diferentes tamaños), puré, la sopa Ideal, la pasta (en envases
mayores) destinada a hoteles y restaurantes y la Vita Nova.
Solamente de estos derivados la fábrica produce unas 25 000 latas
diarias. Además, de sus instalaciones salen en envases de metal,
fruta bomba en trozos y mermelada de guayaba.
Felipe y sus compañeros hablan con optimismo sobre la
incorporación de la pulpa de cebolla, de variados usos, que suple a
la deshidratada, comprada en el mercado internacional.
Otra nueva opción es la máquina que procesa col para encurtir con
otros vegetales. Ahora Caribe podrá procesar sobrantes de esa
hortaliza en momentos "picos" de la cosecha. En la actual campaña ya
han recibido algunas cantidades en buenas condiciones pero sin
posibilidades de ser comercializadas.