Hace apenas unas semanas, la solidaridad entre jóvenes egipcios y
policías de Wisconsin habría parecido increíble.
En el Medio Oriente y el Norte de África, la gente ha vivido bajo
gobiernos —muchos de los cuales reciben ayuda militar de Estados
Unidos—, ha sufrido violaciones de los derechos humanos, además de
tener bajos ingresos, altas tasas de desempleo y prácticamente
ninguna libertad de expresión. Todo esto mientras las elites
amasaban fortunas.
En los conflictos que vemos hoy en Wisconsin y Ohio hay un
trasfondo semejante. La Gran Recesión del 2008, según el economista
Dean Baker, ingresó en su trigésimo séptimo mes sin señales de
mejoría. En un documento reciente, Baker dice que debido a la crisis
financiera "muchos políticos argumentan que es necesario reducir
drásticamente las generosas jubilaciones del sector público, y a ser
posible, no cumplir con las obligaciones de jubilaciones ya
asumidas. Gran parte del déficit en el sistema de jubilaciones se
debe a la caída de la bolsa de valores en los años 2007-2009".
En otras palabras, los mercachifles de Wall Street, que vendían
las complejas acciones respaldadas por hipotecas que provocaron el
colapso financiero, son quienes causaron el déficit en las
pensiones.
Los que provocaron el problema, en cambio, luego obtuvieron
rescates generosos, ahora reciben altísimos salarios y
bonificaciones y nadie les pide responsabilidades. Si rastreamos el
origen del dinero, resulta que la campaña de Walker fue financiada
por los tristemente célebres hermanos Koch, grandes patrocinadores
de las organizaciones que forman el movimiento conservador Tea
Party. Además, donaron un millón de dólares a la Asociación de
Gobernadores Republicanos, que otorgó un apoyo significativo a la
campaña de Walker. Entonces, ¿acaso resulta sorprendente que Walker
apoye a las empresas al otorgarles exenciones impositivas, y que
haya lanzando una gran campaña contra los empleados del sector
público y sindicados?
Uno de los sindicatos que Walter y Kasich en Ohio tienen en la
mira es la Federación Estadounidense de Empleados Estatales, de
Condados y Municipales (AFSCME, por sus siglas en inglés). El
sindicato se fundó en 1932, en medio de la Gran Depresión, en
Madison. Tiene 1,6 millones de afiliados, entre los que hay
enfermeros, personal penitenciario, personal de guarderías, técnicos
de emergencias médicas y trabajadores de la salud. Vale la pena
recordar, en este Mes de la Historia Negra, que la lucha de los
trabajadores de la salud del local Nº 1733 de AFSCME hizo que Martin
Luther King Jr. fuera a Memphis, Tennessee, en abril de 1968. Como
me dijo el Reverendo Jesse Jackson cuando marchaba junto a los
estudiantes y sus profesores sindicados en Madison: "El último acto
del Dr. King sobre la tierra, su viaje a Memphis, Tennessee, fue por
el derecho de los trabajadores a negociar convenios colectivos de
trabajo. No es posible beneficiar a los ricos, mientras se deja a
los pobres sin nada".
Los trabajadores de Egipto, formando una coalición extraordinaria
con los jóvenes, tuvieron un papel decisivo en el derrocamiento del
régimen de ese país. En las calles de Madison, bajo la cúpula del
Capitolio, se está produciendo otra muestra de solidaridad. Los
trabajadores de Wisconsin hicieron concesiones en sus salarios y
jubilaciones, pero no renunciarán al derecho a negociar convenios
colectivos de trabajo. (Fragmentos tomados de Democracy Now!)