|
Correspondencia total
Apuntes sobre un cartero que dedicó 42 años al
importante oficio
Pastor Batista Valdés
LAS TUNAS.— "Yo había terminado mi servicio militar en 1968 y
enseguida salí a buscar empleo. En las oficinas de Trabajo me
preguntaron si sabía montar bicicleta. Dije que sí. Entonces supe
que había una plaza de cartero. Acepté para empezar en algo y luego
pasar a otra labor. Pero me fui enamorando tanto de ese oficio que
no hice otra cosa en toda mi vida, hasta que me jubilé hace cuatro
meses."
El premio a esa constancia y entrega sin límites, lo tuvo Arsenio
Arcadio Parra Espinosa en el 2009¼
Parrita
ha sido el puente anónimo pero profundamente sensible entre Gerardo
y Andy Daniel.
"No me adapto a estar inactivo. A veces me cae una ansiedad
tremenda y hasta me he sorprendido a punto de sollozar. He pensado
reincorporarme al trabajo, lo mismo por contrato que haciéndole
vacaciones a quien lo necesite, cubriendo francos o en cualquier
otra variante, porque en definitiva me siento bien de salud, tengo
experiencia, me sobra voluntad y Cuba necesita hombres y mujeres
dispuestos a trabajar."
Parrita, como le conocen sus usuarios, dice que "algunas personas
nos asocian nada más a cartas y telegramas, pero también
distribuimos y cobramos la prensa, avisamos y pagamos giros a
domicilio, cobramos cuenta telefónica, trabajamos con el asunto de
las chequeras y ofrecemos otros servicios".
Cuando habla de la población a la que llega todos los días con su
bicicleta, al cartero le brillan los ojos. "Yo tengo la mejor
opinión de mis clientes. En 42 años jamás tuve problema con ellos.
Tampoco tengo noticias de que llegaran al correo quejas sobre mi
trabajo. Todo lo contrario, en muchos hogares lo mismo calmo la sed,
que comparto un sabroso café en familia... ".
¿EL CARTERO DE GERARDO?
Tras la pregunta, Parrita sonríe... algunos lo ven como el
cartero de Gerardo Hernández. Es quien ha puesto en las mutiladas
manos del niño tunero Andy Daniel y cientos de cartas enviadas por
el Héroe cubano desde el brutal e injusto encierro en Estados
Unidos. De esa cálida intermediación dice emocionado:
"Yo nunca olvido el regocijo que causó aquella primera carta en
la familia de ese niño. Luego vinieron muchas más. Durante un tiempo
dejaron de llegar. Debe haber sido por culpa del régimen carcelario
allá. Andy se puso muy triste. Yo también llegué a sentirme mal.
Después todo se normalizó.
"La gran sorpresa me la llevé en el año 2009. Parece que en sus
cartas el niño había escrito sobre mí. Lo cierto es que en un sobre
Gerardo me mandó una postal, de su puño y letra."
Los ojos del noble cartero quedan fijos sobre la limpia
caligrafía. Ha pasado el tiempo, pero aún se estremece al leer: A
Parrita, con la gratitud y el abrazo revolucionario de sus Cinco
hermanos prisioneros del imperio. Prisión Federal de Victorville,
junio del 2009.
Agradecido desde siempre, Parra conserva en su hogar diplomas,
reconocimientos y estímulos materiales; también, las felicitaciones
por sus 16 aportes como anirista, su condición de vanguardia...
"Pero nada se compara con esta postal de Gerardo —afirma—, es
pequeña de tamaño, pero inmensa por lo que significa para mí y para
todos los carteros cubanos, tocar con la mano la grandeza de esos
hombres." |