|
De una experiencia en San José de las Lajas
Evitar violaciones en la “vía láctea”
JUAN VARELA PÉREZ
juan.pvp@granma.cip.cu
La diferencia entre lo que el Estado ha venido pagando por la
leche y la calidad real de esta al llegar a la industria o a las
bodegas —mucho menor de la que se valoró para su compra—, deviene
problema económico y social de alta sensibilidad.
Al hurgar en las raíces de esta violación algunos productores,
quienes deben responder por el cumplimiento de los parámetros de
calidad, señalan el saldo negativo que genera la poca exigencia y la
debilidad en la disciplina técnica y las normas organizativas.
Alberto
Villar afirma que para garantizar la calidad no puede existir ni un
eslabón suelto.
A lo anterior se suma la no existencia, en mayor o menor grado,
de condiciones para la conservación y el acarreo, al incumplirse
requisitos básicos de higiene, tipo de envases, transporte y el
tiempo entre el ordeño y el arribo de la leche al destino final.
De los muestreos y los análisis para el pago, se encargan
laboratorios de Empresas Agropecuarias y no un organismo imparcial.
Los antecedentes evidencian la escasa confiabilidad en los
procedimientos utilizados.
PONERLE FRENO AL DESCONTROL
El municipio de San José de las Lajas, en la provincia de
Mayabeque, por su acentuada implicación en la irregularidad
señalada, fue seleccionado para evaluar, en los últimos siete meses
del 2010, nuevas formas organizativas de la cadena láctea, que
estarían contenidas en un sistema nacional.
Higinio
Orlando Rodríguez, presidente de la CCS 13 de Marzo, estima que
existen las condiciones para que la leche no sea adulterada.
Estudios en este municipio revelaron las costosas discrepancias
entre el pago de la leche y la calidad. El productor recibía más de
2,40 pesos por litro, pese a incumplir los parámetros de calidad
exigidos para ese precio (como promedio cobraba en este municipio 1,
65 pesos por encima de lo que debía).
Lo peligroso del hecho era su aumento y reiteración en todas las
categorías. O sea, a juzgar por lo que se pagaba, toda la leche
clasificaba como óptima cuando realmente no lo era.
Considera
Onelis Silet Durán que el exceso de manipulación puede perjudicar el
trabajo de todos.
En cambio el propio análisis demostró que hasta el 85% de la
leche no rebasaba las 3:30 horas de "reductasa", parámetro que mide
la calidad. Se detectó además leche adulterada con agua y altos
niveles de acidez, fundamentalmente en el producto que va a la
industria, lo cual también obligó a un gasto adicional por concepto
de importación, ya que para determinadas elaboraciones había que
fortalecer la leche con el producto en polvo.
Los problemas de la calidad abarcaron todos los eslabones de la
red. Fueron encontrados como causantes de violaciones graves el
exceso de manipulación; es decir, del productor al acarreador, del
acarreador al chofer-comprador de la bodega y de este al destino
final, industria o consumidor.
Todos
los vaqueros consideran que debe garantizarse ante todo la
alimentación del ganado, haciendo énfasis en la caña y el king gras.
Ya hoy puede definirse el monto de las afectaciones monetarias
para financiar una actividad que no cumplía su objetivo y que
promedió, a nivel de país, ¡1, 55 pesos pagados de más por litro de
leche entregado!
Y es que, en el buen propósito de estimular la producción y
entrega del alimento a las bodegas y a la industria, se decidió
elevar el precio de compra al productor, pero siempre en
correspondencia con lo que este valiera, y no pocos, indolentemente,
se aprovecharon de las necesidades y debilidades del sistema.
Pero si a estas alturas es imposible subsanar el sobrepago, al
menos el tropiezo sirve para aprender y, como parte de las nuevas
medidas, eliminar la impunidad para quien infrinja su compromiso y
trate de hacer pasar agua por leche, en detrimento de la población.
ENDEREZANDO EL CAMINO
La comisión que laboró en San José escogió una CCS, una granja y
una UBPC para ajustar su trabajo. El Sistema de Laboratorio Lácteo
del Centro Nacional de Sanidad Agropecuaria (CENSA) es la identidad
responsable de monitorear la experiencia.
Los meses de intensa labor dejaron como enseñanza un abanico de
medidas para que la calidad y el pago se correspondan, avances
sustanciales en la higiene, prácticamente desapareció la
adulteración con agua, se redujo hasta menos del 20% la presencia de
la mastitis (aunque sigue como aspecto a mejorar), y se logró un
pago en el entorno de los 2,00 pesos por litro.
La selección de los participantes en este estudio recayó en la
Cooperativa de Crédito y Servicios (CCS) 13 de Marzo, con 103
productores que suministran leche a 13 bodegas del territorio y la
industria láctea; la granja Meseta Roja, formada por 13 unidades
abastecedoras de la planta Algibe y la Unidad Básica de Producción
Cooperativa (UBPC) Orlando Campa, con tres lecherías que tributan a
la industria y a bodegas. En todas, el muestreo y análisis para el
pago lo realiza el laboratorio de la Empresa Agropecuaria que
compara los resultados con los de Algibe y de este contrapunteo sale
el real.
El punto de partida de la experiencia para incrementar la
calidad—así lo admiten todos— es la integración de los productores,
personas y directivos relacionados con el acopio, acarreo y venta
directa de leche a la industria o el comercio.
No menos importante ha sido en San José la creación de un grupo
de trabajo con los participantes de la propia base y del municipio,
para definir aspectos como la entrega de cántaras y medios a las
organizaciones productivas, para que lleven la leche directamente a
su destino.
Para el pago, el Ministerio de Finanzas y Precios, en su
Resolución 152 del 2007, establece que los muestreos serán dos al
mes. Al asumirse por uno de los laboratorios, estos se harán con la
presencia de un inspector de la otra parte.
El sistema plantea que al menos una vez al mes se evalúen en cada
punto la calidad de la leche, el precio, la correspondencia entre
ambos indicadores, así como la integralidad en el funcionamiento.
Los ministerios de Economía y Planificación y Agricultura dedican
una atención preferente a este trabajo cuyos resultados, hasta
ahora, se califican de satisfactorios. Por ello se orientó a las
delegaciones provinciales de la Agricultura, poner en práctica
experiencias similares mediante la incorporación de los organismos,
organizaciones e instituciones que cada una considere y tomar
siempre como base de control el Grupo Provincial de la Leche.
OPINIONES DE LOS PROTAGONISTAS
Higinio Orlando Rodríguez, presidente de la CCS 13 de Marzo,
afirma que son visibles los cambios y mencionó el intenso proceso de
Capacitación y Aplicación del Programa Integral para la Mejora y
Calidad de la Leche. Se trata, dijo, de cumplir el plan diario pero
hacerlo con calidad. Recordemos, precisó, que pese a sus
limitaciones financieras el país incrementó el precio de la leche,
estímulo que debemos tener presente.
El ingreso de personal joven convierte la capacitación práctica
en algo de singular importancia, afirma Onelis Silot Durán, de la
vaquería 19, en Meseta Roja. Dadas sus características "es un oficio
que parece simple, pero tiene sus secretos". Son fundamentales,
dice, el buen lavado de la ubre y extraer una muestra inicial para
determinar que no haya sido alterada por la picada de insectos. Ante
cualquier anomalía ese ordeño se hace por separado.
En la UBPC Orlando Campa hay seguridad en que el pago por una
leche sin la debida calidad será cosa del pasado. Pero es
imprescindible un control sistemático. Lucio Mena, el administrador,
apunta la importancia de la alimentación de la vaca en ordeño, del
adecuado uso de los instrumentos para medir la calidad, criterio que
comparte Alberto Villar, quien tiene entre sus funciones la de
operar y cuidar los dos tanques-termo, para que tengan la
temperatura requerida.
La experiencia tuvo en cuenta que el pago se realiza en
diferentes estratos de la producción y que existen aspectos confusos
por la carencia de información, lo cual limita aplicar lo
establecido en la Resolución 152, acerca de la contratación y las
reclamaciones.
Los consultados por Granma en San José coinciden en la
necesidad de establecer una estructura de acopio, acarreo y análisis
de laboratorio más coherente.
Lo califican de fórmula ideal para lograr una relación directa
entre calidad, pago y responsables, en un país donde más del 70 % de
la leche la suministra el sector cooperativo y campesino con
diferentes formas de entrega. A esto se suma una deficiente
infraestructura de caminos y la existencia del llamado "acarreador",
desvinculado de las organizaciones productivas y quien cobra
elevados precios en el ejercicio de su actividad.
De ampliarse y consolidarse esta variante organizativa
disminuirán los intermediarios y podrán ordenarse mejor los
recursos.
Esta experiencia se ha trasladado a otras provincias realizándose
el trabajo en Camagüey, Sancti Spíritus, Granma, Holguín y Las Tunas
y en lo que resta de febrero corresponderá ampliarla a Villa Clara y
Matanzas, hasta concluir todos los territorios en mayo.
Lo más importante ahora es seguir a diario el inalterable control
de los requisitos y comprobaciones para que la leche en verdad,
valga por lo que costó. |