El secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, reavivó
este la sombra de una nueva guerra civil en Costa de Marfil al
advertir sobre el deterioro de la crisis en ese Estado africano.
La evolución de los acontecimientos evidencian una perturbadora
escalada que conduce a ese país hacia el reinicio de la guerra
civil, dijo el titular de la ONU en un comunicado difundido por la
oficina de su vocero oficial en la sede de Nueva York, reporta
Prensa Latina.
El texto expresa la preocupación del máximo responsable de la
organización mundial por el deterioro de la situación marfileña y
los enfrentamientos armados reportados en Abiyán, la capital, y en
el occidente del país.
El documento rechaza además lo que considera nuevas amenazas del
presidente saliente, Laurent Gbagbo, contra la ONU y su pretensión
de impedir a partir de ese viernes el movimiento de los cascos
azules en la principal urbe marfileña.
Ban Ki-moon demandó el cese inmediato de esas intimidaciones y de
los obstáculos a las actividades de las fuerzas de la ONU en Costa
de Marfil.
Asimismo, pidió a todas las partes envueltas en la crisis a
cooperar con el grupo de emisarios de la Unión Africana (UA) que
buscan una solución pacífica al conflicto desatado tras la segunda
vuelta de las elecciones presidenciales de noviembre pasado.
En esos comicios, la Comisión Electoral Independiente declaró
vencedor a Alasane Ouattara, fallo rechazado por Gbagbo, quien
reivindica el triunfo y se mantiene en el poder.
Ouattara fue reconocido como vencedor por la ONU, la UA, la Unión
Europea y diferentes gobiernos, entre ellos los de Estados Unidos y
Francia, mientras que Gbagbo exige la retirada de las fuerzas de la
ONU de territorio marfileño.
La semana pasada, el Consejo de Seguridad autorizó prorrogar por
tres meses la estancia en Costa de Marfil del refuerzo militar
enviado en diciembre a la misión de la ONU en ese país africano (Unoci).
Se trata de tres compañías de infantería y una unidad de aviación
integrada por dos helicópteros militares de uso general y otros tres
artillados, con sus respectivas tripulaciones, todos procedentes del
destacamento de Naciones Unidas en Liberia.
En estos momentos, la dotación de la Unoci está formada por unos
nueve mil efectivos, entre soldados, observadores militares y
policías.