Aunque de forma más sutil, los gobernadores demócratas al igual
que los republicanos aprobaron en numerosos estados norteamericanos
proyectos que perjudican a los trabajadores, destaca el diario The
Washington Post, reporta Prensa Latina.
Como ejemplo cita el anuncio del jefe de gobierno de California,
Jerry Brown, de otorgar menos fondos para prisiones y escuelas, lo
cual fue duramente criticado por varios sindicatos.
Su homólogo de Nueva York, Andrew Cuomo, propuso reducciones a
los beneficios de los trabajadores públicos, pero ante la ola de
rechazo prometió enmendar su plan e iniciar un diálogo con los
gremios.
Entretanto, el gobernador de Colorado, John Hickenlooper, impulsa
una iniciativa para dar menos dinero al Medicaid, un seguro de salud
para personas pobres, y al sistema educativo.
También su par de Maryland, Martin O'Malley, enfrenta duros
cuestionamientos por su plan de cortar las pensiones estatales.
En los últimos días varios gobernadores republicanos anunciaron
propuestas que los sindicatos consideraron un ataque a los derechos
de los trabajadores y se lanzaron a las calles.
La lucha comenzó en Wisconsin, donde su mandatario Scott Walker
quiere despojar a la mayoría de los empleados públicos de sus
derechos de negociación colectiva y además obligarlos a pagar más
por el sistema de pensiones y de seguro médico.
Las manifestaciones se extendieron a Indiana y Ohio, y sus
repercusiones llegaron a Washington, tras el apoyo inicial del
presidente Barack Obama a los gremios.
Sin embargo, los medios nacionales destacan que Obama desde hace
unos días intenta situarse en el centro para evitar una mayor
confrontación con los republicanos en momentos en que se debate el
presupuesto federal.
Entretanto, The Washington Post resalta que varios gobernadores
republicanos cedieron en sus propuestas antisindicales para tratar
de aplacar la ira de los trabajadores y evitar así más protestas.