Los muertos por el devastador sismo en Nueva Zelanda sobrepasaron
la cifra de 100, mientras las destrucciones causadas tienen un costo
estimado en más de siete mil millones de dólares, reporta Prensa
Latina.
Según Russell Gibson, jefe de los equipos de rescate, el número
de víctimas mortales llegó a 113 pero aún permanecen atrapados entre
los escombros otras 120 personas.
El edificio de la televisión local en Christchurch, arrasada por
el terremoto de 6,3 grados del martes, quedó totalmente destruído y
se estima que los atrapados allí pueden ser rescatados.
Así lo expresaron especialistas de brigadas de rescate de China,
Estados Unidos y Reino Unido que participan en las labores de
auxilio de la mencionada ciudad de casi 400 mil habitantes.
No obstante, las autoridades neozelandesas mantienen el número de
desaparecidos en 226 y el decreto de toque de queda a nivel de
Christchurch, ubicada a solo cuatro kilómetros del violento temblor
que todavía produce réplicas.
El ministro neozelandés de Asuntois Exteriores, Murray McCully,
destacó el aporte de los equipos internacionales a las tareas de
búsqueda y rescate y anunció que se evalúan otras ofertas de
cooperación.
Mientras, expertos económicos calculan los daños causados en
cerca de siete mil 500 millones de dólares pero la Cámara de
Comercio de Christchurch estimó que la cifra puede quedar por debajo
de la realidad.
La infraestructura de la segunda ciudad de Nueva Zelanda quedó
seriamente afectada ante los efectos del cercano epicentro del
temblor debido a la licuefacción de la tierra.
Expertos señalaron que tal efecto provoca la fractura de la
superficie terrestre y el hundimiento de terrenos y, por supuesto,
de las edificaciones.
Nueva Zelanda es uno de los países más afectados por movimientos
telúricos, de los cuales se producen unos 14 mil anualmente con una
intensidad promedio inferiores a los cinco grados en la escala de
Richter.