La distancia es abismal en kilómetros, pero también en salarios.
Sólo la segunda variable importa: con Internet, hoy sale más
rentable subcontratar fuera del primer mundo al que apunta las "dos
hamburguesas con queso". ¡Quién necesita inmigrantes cuando pueden
vivir el "sueño americano" sin salir de casa! La deslocalización ya
no sólo afecta a la industria o a la agricultura, ahora también le
toca al sector servicios.
Empezó con los centros de atención telefónica, pero pronto
cualquier empleo susceptible de teletrabajo podrá ser reemplazado
por otro obrero con condiciones laborales aún más precarias. En la
nueva cadena del capitalismo globalizado, el precio lo marcará el
eslabón más débil, el país con la mano de obra más barata.
Segundo ejemplo, también de Estados Unidos. Hay unos pilotos que
cada día lanzan bombas sobre Afganistán pero que jamás han pisado
ese país y cenan cada noche con su familia, en su hogar. Son los
operarios que manejan los aviones teledirigidos MQ1-Predator y MQ-9
Reaper desde la base militar de Creech, al norte de Las Vegas, en
Nevada. Matan sin salir de casa, y entre ellos y sus víctimas no
sólo hay decenas de miles de kilómetros, también la impersonal
distancia con la muerte del que podría estar jugando a un
videojuego.
Bienvenidos al futuro, ¿su misil lo quiere con ketchup y patatas?