Tanto
el luchador del estilo libre Yunierki Blanco (74 kg) como yo
preferimos el combate arriba, él con rápidas fintas y ataques a las
piernas, yo ripostando con preguntas. Lo cierto es que sus dos
recientes victorias sobre el bronce olímpico de Atenas’04, Iván
Fundora, lo han catapultado a la palestra pública.
¿A qué atribuyes estos resultados?
Este triunfo en el Cerro Pelado es lo mejor de mi carrera
deportiva. Desde que ingresé en el equipo nacional en el 2005 he
estado detrás de Fundora, la rivalidad con él ha sido fundamental
para elevar mi nivel. No siempre se tiene la posibilidad de topar a
diario con un medallista olímpico y mundial.
¿Cómo ha sido el camino hasta aquí?
Muy difícil. Casi toda mi vida dedicada al colchón. Comencé a los
5 años en Holguín, y ahora con 24 aún mi sed de triunfo sigue
creciendo. Será por eso que nunca me rindo, soy incansable en los
entrenamientos y las competencias.
¿Es esa tu estrategia fundamental en las peleas?
Sí, una de mis armas. Acosar constantemente al rival en el
combate de pie, además de combinar mi movilidad con las fintas y
entradas de tackles a las piernas y los barridos.
¿La fórmula para saciar la sed?
No hay otra que no sea la victoria. Mucha entrega, preparación
sin límites y continuar ganando en experiencia y disciplina táctica.
Soy ambicioso, todos los días me acuesto pensando en ser la primera
figura de Cuba en mi división y quiero que sea pronto. No habría
nada como ir a la Copa del Mundo, ganar los Panamericanos y en el
Mundial obtener la clasificación olímpica.
Sin ceder ninguno de los dos en el clinch, pactamos un empate
mientras esperamos el futuro inmediato.