Abrecaminos de la montaña

Freddy Pérez Cabrera

MANICARAGUA, Villa Clara.— Temprano en la mañana Pablo Hurtado López echa sobre sus hombros la guataca y el rastrillo, y parte a realizar una de las labores más importantes que tienen lugar en la zona montañosa del Plan Turquino villaclareño, el arreglo de caminos.

 Foto del autor Pablo Hurtado contribuye a facilitar el tránsito en las zonas intrincadas.

Como de costumbre, porta un sombrero alón, a fin de protegerse del ardiente sol que ilumina la serranía, debajo del cual escurren gruesas gotas de sudor que llegan hasta la camiseta para empaparla como si hubiera caído un aguacero.

A las 10:00 de la mañana ya Pablo ha recorrido más de un kilómetro, remendando la vía como puede, con piedras trituradas, rocoso o cualquier otro material que resulte de utilidad en el mejoramiento de los caminos, a fin de proporcionar el acceso al lomerío.

Aquí hacemos de todo —explica—, lo mismo rellenamos las grietas dejadas por el agua que abrimos cunetas con el objetivo de facilitar el drenaje, o desmontamos las áreas cubiertas por la maleza. Lo importante es abrir el tránsito hacia las zonas más intrincadas.

"Yo gané conciencia de la importancia de esta labor cuando contemplé algunos lugares apartados como Cordovanal, Sitio Yera, Pico Blanco y otros, donde ni las ambulancias podían entrar a rescatar a un enfermo por lo mala que estaba la vía. Pertenezco a una brigada que labora en Veguitas, y en total somos más de 200 los hombres que acometemos la tarea".

HACIENDO CAMINO AL ANDAR

La falta de mantenimiento a carreteras y terraplenes de la montaña, resultado, entre otras razones, de los duros años del periodo especial, contribuyeron a su lógico deterioro, situación que comienza a cambiar con la pavimentación de algunas vías primarias como las carreteras que unen a Santa Clara con Manicaragua y Güinía de Miranda.

La reparación de otras arterias importantes como la que lleva a Topes de Collantes está prevista para el año en curso, quedando pendientes algunas vías secundarias que conducen a comunidades más apartadas donde, por el momento, resulta imposible llegar; de ahí la trascendencia de la labor realizada por esta brigada.

Según Lázaro Herrera, vicepresidente del Gobierno en el municipio que atiende el Plan Turquino, son 207 los kilómetros de caminos que enlazan a las diferentes comunidades ubicadas en el lomerío, la mayoría de los cuales están en muy mal estado.

Con el fin de mejorar el acceso a esos parajes, se designó igual cantidad de trabajadores, explica el funcionario, quien reconoce esta tarea como un ejemplo de la opción del pluriempleo, por cuanto los obreros pertenecen a la empresa cafetalera Jibacoa y están vinculados a una finca específica; no obstante, cuando no hay picos de cosecha se dedican al arreglo de las vías intramontanas, pagándoseles con financiamiento de Comunales y de la Agricultura.

Esta misión resulta de vital importancia, en tanto posibilita el acarreo del café y otros productos desde las comunidades más intrincadas hacia Jibacoa u otra localidad del municipio, además de proporcionar el acceso de vehículos pesados y ligeros.

Han sido soluciones locales a dificultades muy puntuales, demostrativas de cuanto puede hacerse sin depender de las instancias superiores.

 

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