ROMA, 24 febrero.— La Confederación General Italiana de
Trabajadores (CGIL) decidió hoy continuar con las movilizaciones y
organizar una huelga general por una fiscalidad más equitativa y
cambios en la política económica del gobierno del primer ministro,
Silvio Berlusconi.
Tras dos días de debates a puerta cerrada, la decisión fue
adoptada por la máxima dirección del sindicato por 83 votos, ninguno
en contra y 20 abstenciones.
Fuentes sindicales confirmaron a medios informativos que
técnicamente la huelga no ha sido todavía proclamada, pero la
dirección gremial aceptó la posibilidad de realizarla a propuesta de
Susanna Camusso, secretaria general de CGIL.
Camusso tendrá que decidir entre los sectores internos que piden
adelantar la fecha antes de abril y aquellos que reclaman aumentar
las movilizaciones y los paros parciales para preparar un clima
político favorable.
Convocados por la organización gremial el próximo 17 de marzo se
efectuarán las marchas por el empleo y el 25 del mismo mes cerrarán
las escuelas en protesta por los recortes públicos.
De realizarse finalmente el paro general, sería la quinta vez
desde que Silvio Berlusconi ocupa el puesto de primer ministro.
La primera huelga que encaró el político conservador fue en 2008,
dos veces en 2009 y la más reciente el pasado año.