Entre abril y septiembre del año pasado se registraron alrededor
de 214 secuestros, en los que hay presencia del crimen organizado,
que pide entre 1 000 y 10 000 dólares como rescate a los familiares
del migrante, detalló Raúl Plascencia Villanueva, presidente de la
CNDH. Las víctimas son violadas e incluso torturadas para obtener el
pago del rescate, quienes no pueden pagar son asesinados.
Otro de los fines de estas bandas de secuestradores es enganchar
a los viajeros para que los ayuden a cometer más plagios,
infiltrándose como migrantes para localizar a posibles víctimas.
Del total de los casos documentados, 44,3 % fueron hondureños;
16,2 % salvadoreños; 11,2 % guatemaltecos, 10,6 % mexicanos, 5 %
cubanos; 4,4 % nicaragüenses; 1,6 % colombianos y 0,5 %
ecuatorianos, y en el resto no fue posible determinar la
nacionalidad de las víctimas.