Aunque resulte difíciL de creer, y más que todo penoso, Iraq, la
nación que ocupa el cuarto lugar mundial en la producción petrolera,
se encuentra inmersa hace varios años en una enorme crisis
energética que parece no tener fin. La tierra de Las Mil y una
noches, además de ocupada por una potencia extranjera, vive de
penumbra en penumbra.
La presencia de tropas norteamericanas, además de provocar
cientos de miles de muertes de civiles y extremas condiciones de
insalubridad, ha causado una evidente penumbra social reflejada en
indicadores de salud, alimentación, educación y otros, sumamente
deteriorados.
Y es que las cruzadas norteamericanas en busca del "santo" oro
negro cumplieron su principal propósito y hoy el petróleo iraquí
tiene nuevos dueños.
Con la implantación de la ley iraquí sobre los hidrocarburos en
el 2007 el dominio de todos los ingresos y de la producción
petrolera pasó a manos de las transnacionales británicas y
estadounidenses; de esta manera, a punta de cañón, la nación fue
despojada del control de su principal recurso y presenció, además,
cómo la mayoría de sus empleos eran concedidos a los subcontratistas
foráneos.
Como consecuencia se instaló allí la inestabilidad y la
violencia, que ocasionaron la destrucción de los equipos de
generación de electricidad: la caída de 22 torres de transmisión en
los meses de abril y mayo del año pasado, solo por citar un ejemplo.
Esto ha provocado que actualmente en Iraq se produzcan 7 000
megavatios, de los 12 000 que demanda el país, por lo que existen
lugares donde el suministro de electricidad puede ser solo de una a
tres horas diarias.
Tal panorama ha flagelado la calidad de vida de la población,
razón por la cual hoy los iraquíes se están manifestando en ciudades
y pueblos, exigiendo cambios que solo podrían materializarse sin la
ocupación y cuando sean los propios ciudadanos de esa nación árabe
quienes decidan su presente y futuro, como únicos dueños de su
soberanía y de sus recursos petroleros.
La penumbra que vive Iraq es resultado de esa ocupación, que ha
entregado el país a las transnacionales y a la corrupción.