Haití no da descanso. Primero fueron los huracanes e
inundaciones, luego el devastador terremoto de hace un año, hoy la
epidemia de cólera; mientras ya muchos temen que la proximidad de la
temporada de lluvias (mediados y finales de marzo) pueda agravar la
situación.
Gran parte de los diez millones de haitianos viven en condiciones
precarias, siendo vulnerables a los desastres naturales. En apenas
tres meses, el mortal vibrión colérico contagió a más de 231 500
personas, de las que mató a 4 549, de acuerdo con el último parte
del Ministerio de Salud y Población de Haití.
Sin embargo, en las últimas semanas se experimenta un descenso en
el número de casos reportados y de la letalidad, situada ahora en
menos del 2 %, pero el doctor Gonzalo Estévez Torres,
vicecoordinador de la Brigada Médica cubana en esta nación caribeña
alerta en entrevista para Granma que la epidemia no está
vencida, y que hay que mantenerse vigilantes.
Insiste en la unidad de todos los involucrados en esta lucha para
no dejar ninguna "puerta negligentemente abierta" por la que el
terrible mal continúe contagiando y enlutando a la familia haitiana.
Evidentemente, la incidencia del cólera y su mortalidad está
disminuyendo de una forma gradual en todo el país, gracias a las
medidas aplicadas dirigidas a cortar la transmisión, afirma Estévez,
quien señala que en este periodo se adquirió una importante
experiencia en el tratamiento de la enfermedad y cómo enfrentarla,
arduo trabajo en el cual han estado presentes Cuba y otros actores
internacionales como la Organización Mundial de la Salud y la
Organización Panamericana de la Salud.
Destaca que en el caso de la Brigada Médica cubana se hizo mucho
énfasis en el tratamiento y la búsqueda del enfermo, del aporte del
conocimiento a la población de cómo no enfermarse, lo cual
indudablemente tuvo un impacto sobre la evolución del cólera en
Haití.
No obstante, se pueden presentar brotes significativos del mal
con la llegada de la época de lluvia.
"En el departamento Centro se reportan copiosas precipitaciones y
estamos haciendo un seguimiento del comportamiento de esta situación
en función de si tienen o no una influencia sobre la morbilidad en
este lugar", asevera.
Ante tal eventualidad, el doctor Gonzalo, oriundo del poblado
villaclareño de Quemado de Güines, precisa que las fuerzas de lucha
contra el cólera deben estar preparadas para poder enfrentar lo que
pueda suceder después de las lluvias, a fin de evitar más mortalidad
y contaminación.
Igualmente nuestro interlocutor puntualiza que no debe
descuidarse la posibilidad de la transmisión a otros países, y
recordó que la epidemia de 1991 en Perú se propagó a más de 15
naciones de la región. "Y esa posibilidad está presente en Haití,
que tiene una comunicación, sobre todo aérea y marítima con todo el
Caribe".