Último día de la XII Serie Nacional de Béisbol, abril de 1973. Un
bateador del equipo Habana —alto y fibroso— hace swing, la pelota se
eleva y va a caer más allá de los límites del graderío por el jardín
izquierdo. Es su jonrón número 22, en aquel entonces, récord
absoluto para el béisbol cubano de todos los tiempos.
Armando Capiró, el toletero de Santiago de las Vegas, había
dejado atrás la marca impuesta por otro jugador de los elencos
capitalinos, el zurdo inicialista Agustín Marquetti, quien había
disparado 19 en la octava Serie, 1969. Y, aunque usted no lo crea,
ningún otro pelotero de la metrópoli había igualado esa cifra en
Series Nacionales, pues los 24 de Antonio Sarduy tuvieron como
escenario un torneo selectivo.
Transcurrieron 37 años y algunos meses para que Alexander Malleta,
con un enorme batazo por el jardín central del estadio avileño José
Ramón Cepero el pasado martes, le diera alcance a los 22
cuadrangulares de Capiró.
Tuve la suerte de entrevistar 37 años atrás a quien fuera un
ídolo de la afición. Capiró es, y sigue siendo, un hombre modesto,
de pocas palabras. Recuerdo que le dedicó la marca al XX Aniversario
del Asalto al Cuartel Moncada y quien, como muchos otros rompecercas,
afirmó: "los jonrones salen, no se dan. Yo juego para mi equipo (el
Habana) y salgo todos los días a dar lo mejor de mí. Eso es lo más
importante".
Ese año fue uno de los mejores en su brillante carrera, elegido
el Jugador Más Valioso no solo por su marca de cuadrangulares, sino
por haber sido líder en jits (95), impulsadas (74), tercero de los
bateadores con 335 y solo 21 ponches en 285 veces al bate,
únicamente superado en average por dos "jileros" como el camagüeyano
Eusebio Cruz y el matancero Wilfredo Sánchez.
Ahora, Malleta tiene en su bate la posibilidad de romper el
récord y ganar la distinción de ser el capitalino con mayor cantidad
de jonrones en una serie. Quiso la casualidad que días atrás lo
entrevistara a raíz de sus tres cuadrangulares en un juego ante
Guantánamo. Y sus palabras me recordaron mucho a las de Capiró hace
más de tres décadas: "los jonrones no se dan, salen. El equipo es
siempre lo primero".
Capiró fue el primero en llegar a los 100 bambinazos en Series
Nacionales. Malleta, en otros tiempos, con una bola mucho más viva,
ya acumula 150. El líder entre los peloteros de la capital es Pedro
Medina, con 221. ¿Será esa la próxima meta del inicialista azul?