El marxismo no es
un conjunto de "formulitas" para tratar de aplicarlas a la fuerza en
cada problema concreto, sino una visión dialéctica de los problemas,
una aplicación viva de esos principios, una guía, un método.
Por eso el revolucionario tiene que estar incesantemente
pensando, analizando. No creer que va a encontrar nada simple, nada
sencillo, nada fácil, nada mecánico, sino que tiene necesariamente
que analizar. Que los problemas son múltiples, que los problemas
implican infinidad de facetas y que, además, se suceden unos a
otros, y que superadas una serie de cuestiones, una serie de
problemas, inmediatamente hay una serie de problemas nuevos.
Fidel, 10 de abril de 1963.