Hablar
por tiempo desde un teléfono móvil o inalámbrico puede provocar
alteraciones en regiones del cerebro cercanas a la oreja que se use,
indica un estudio divulgado en The Journal of the American Medical
Association (JAMA).
Los autores del trabajo, de los Institutos Nacionales de la Salud
de Estados Unidos, indicaron que desconocen si ello trae
consecuencias negativas para la salud, por lo que recomiendan
continuar las investigaciones, reporta Prensa Latina.
Un ensayo realizado en 47 voluntarios, a los que se les realizó
una tomografía por emisión de positrones (PET), mientras conversaban
por el móvil demostró un aumento en la actividad cerebral de las
regiones cercanas a la antena -la corteza orbifrontal y el lóbulo
temporal.
Este era proporcional a la cantidad de radiación estimada que
habría absorbido el cerebro durante las pruebas, indica el informe.
En los dos últimos decenios se ha realizado un gran número de
estudios para determinar si los teléfonos móviles pueden plantear
riesgos para la salud, sin que hasta la fecha haya resultados.
La principal consecuencia de la interacción entre la energía
radioeléctrica y el cuerpo humano es el calentamiento de los
tejidos.
En el caso de las utilizadas por los móviles, la mayor parte de
la energía es absorbida por la piel y otros tejidos superficiales,
de modo que el aumento de temperatura en el cerebro o en otros
órganos del cuerpo es insignificante, destaca la OMS.