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Más caña que esfuerzo
Dos hombres cuyas bases productivas superan las
80 toneladas por hectárea
Dilbert Reyes Rodríguez
"Es que la caña de azúcar puede contar la historia de Cuba",
coincidieron en decir dos hombres que, a fuerza de buen ejemplo,
reconocen y lamentan el deterioro del rendimiento cañero en la Isla.
Ramón Romero y Miguel Pereira, presidentes de dos de las mejores
Cooperativas de Producción Agropecuaria (CPA) dedicadas a ese
cultivo en el país, volverán a unir reclamos por el rescate urgente
de una cultura secular; pero esta vez en la tribuna que decidirá los
caminos económicos de la nación: el VI Congreso del Partido.
Miguel
Pereira.
Ambos concuerdan en que al calor del diálogo franco actual, los
temas del rendimiento cañero ya no pueden quedarse en repetir las
tradicionales frases: "sacrificio y entrega en el campo", "darle la
atención adecuada" o "ponerle el sudor que lleva"; porque hasta hoy
eso ni engordó la caña ni dio más azúcar, y según reza un viejo
refrán del gremio, "el central no muele esfuerzo".
Al hablar, estos hombres cuyas bases productivas superan las 80
toneladas de caña por hectárea, anunciaron, desde la provincia de
Granma, lo que dirán a camisa quitada en la magna reunión.
"En primer lugar, no se puede lograr buena caña trabajando tres o
cuatro horas diarias, ni esperar rendimientos aceptables con campos
despoblados", inició Romero, de la famosa Primer Sóviet de América,
en Mabay, municipio de Bayamo.
Ramón
Romero.
"La mayor parte del tiempo requiere doble jornada, así lo hacemos
nosotros. ¡Ah!, pero el trabajo vale porque el campo está bien
sellado.
"Ninguna extensión puede tener menos del 60 % de los plantones
que exige. Si una hectárea lleva 10 417, el mínimo debe ser 6 500.
Se trata de ser celosos con eso, y como acá lo somos, hoy nuestros
campos promedian un 80 % de población.
"Otra cosa, ¿por qué lloramos tanto recostados de los recursos
que faltan y no pensamos en aprovecharlos con inteligencia,
combinando el tractor, los bueyes y hasta las olvidadas piochas y
guatacas?
"Para nosotros también son insuficientes los recursos; pero
entonces mezclamos la máquina, la atención manual y la tracción
animal, y mira qué ironía, hoy tenemos atrasos en el cultivo
mecanizado mientras con los bueyes le vamos pisando los talones al
corte."
¿ABECÉ PERDIDO O DISCIPLINA AL GARETE?
Desde la CPA Omar Rivero, del municipio de Manzanillo, el
presidente Miguel Pereira también echa mano a la cultura del cultivo
como una metodología sentada: "En la caña no hay que inventar nada.
Lo que no hay es disciplina tecnológica, desde la preparación de la
tierra, la selección de la semilla, la atención a la planta en
desarrollo, hasta el mismo corte", confirma de manera lapidaria.
"Todo empieza por el cuadro en la base productiva, que aglutine
de verdad a su gente y se meta en todo. Por otro lado, si es un gran
teórico y no aplica esa teoría al campo... entonces no sirve.
"Que no haya motivación es un asunto discutible. Hay mucha gente
esperando beneficios para motivarse a producir, cuando la relación
debe ser inversa: creemos los beneficios para aspirar a estar mejor.
"Por ejemplo, a nosotros nos sumaron la UBPC Jiménez, con un
bajísimo rendimiento de 18 y 20 toneladas de caña por hectárea. Le
dimos un pase y hoy está en 35. También sembramos áreas nuevas y ya
el año próximo competirá con las mejores bases. Todo se hizo con los
mismos hombres, pero otro sistema de trabajo, exigente, que no
admite chapucerías ni violación de las reglas técnicas, solo eso."
Sobre la motivación como concepto dependiente de la eficiencia
económica real, volvió el bayamés Romero:
"Este año la Primer Sóviet debe producir unos seis millones de
pesos entre caña, arroz, carne, posturas, leche y cultivos varios.
Más de tres millones serán solo de caña, con una ganancia neta de un
1 400 000 pesos, lograda entre los 196 socios.
"Lo que quiero decir es: si hay fortaleza económica real la
motivación se construye sola, porque la atención al hombre es
posible.
"Nadie se motiva si no gana para alimentarse bien él y su
familia, sin buenas herramientas de trabajo, e incluso, si con el
sudor diario no puede aspirar a mejorar o construir su casa.
"Tampoco puede mirarse con prejuicios a quien bien se gana 1 200,
1 500 o más de 2 000 pesos. Hoy con los justos aumentos del precio
de la caña, el diario por hombre en mi cooperativa supera los 35
pesos, ¡y la gente no quiere descansar ni los domingos! Eso es
motivación."
Pereira hace notar los similares montos diarios que van al
bolsillo de sus obreros. "Por no hablar del pelotón de corte
mecanizado, donde hay gente cobrando 70 y hasta 100 pesos por
jornada", subraya.
Ramón Romero insiste en que el problema no es de abecé perdido,
sino de disciplina, "porque la orientación es sembrar a tres trozos
una semilla seleccionada, y contrariamente se planta a dos trozos y
una simiente larga y llena de paja, sin escoger. Se viola mucho la
composición de cepas y tampoco queda la gramínea de ciclo largo.
"Nosotros para el año venidero tendremos 145 hectáreas de este
tipo, y esa extensión solamente debe aportar 18 000 toneladas, ¡un
señor rendimiento! Pero lograrlo requiere dejar crecer el plantón
nuevo más de 18 o 20 meses y no querer cortarlo cuando empieza a
parecer caña. Eso de picarlo con menos de 11, 10 y hasta nueve meses
no debiera admitirse porque alguien dice ‘hay un plan’, ‘el central
está vacío’ o ‘el país lo necesita’. Cuando nos lo han pedido,
discutimos muy fuerte.
"Si tienes buenos campos, a lo mejor un año puedes hacerte el
sueco. Mira, nosotros en este, sin composición de cepas, superamos
las 80 toneladas por hectárea; pero cuando la hagamos el próximo, no
podemos bajar de las 100, ¡es obliga’o!"
CAÑA APARTE... EL CONGRESO
Ahora desde su amplia perspectiva de cubano, Miguel Pereira
espera el VI Congreso del Partido como el tradicional cañero aguarda
el alba: en el campo, trabajando antes del cambio de luz.
"Es vital que el tema de discusión sea la economía, porque ese es
el problema mayor, incluso en los asuntos de la caña. Hay que
fomentar el conocimiento económico en cada trabajador y directivo,
para entonces crear la conciencia de qué está haciendo y cuánto
representa su aporte a la economía real.
"Es inaplazable aplicar la cultura de analizar estrictamente:
invierto tanto para recoger tanto. Es aplicar en todo la idea de la
ficha de costo, de reproducir en valores lo que se gastó.
"Todos los días en la Omar Rivero se discute qué produjimos y
cuánto gastamos. Cada cual domina sus números del día, y solo así
sabe qué ahorrar y cómo multiplicar el aporte para ganar más; es la
justa evaluación del hombre según su producción.
"Como mismo la discusión de los Lineamientos suma a todo el
pueblo, que la economía sea el único tema del Congreso también será
crucial para la vida nacional en el propósito de rescatar el valor
del trabajo.
"Mientras tanto, en nuestras CPA trabajar bien es lo único que
hemos hecho. Por eso aquí no vamos a empezar, vamos a optimizar, a
perfeccionar." |