El
pueblo y los juglares santiagueros evocaron hoy, en el aniversario
84 del natalicio del Comandante de la Revolución Juan Almeida
Bosque, la grandeza de su humanismo y obra revolucionaria y
artística.
En la Casa de la Trova de Santiago de Cuba, fue homenajeado entre
canciones y guitarras, como el trovador que fue.
Los presentes, junto al dúo Melodías Cubanas, corearon La Lupe,
una de sus composiciones devenida símbolo de la historia
revolucionaria cubana.
El Comandante poeta, expresó Luisa Blanco, organizadora de ese
sitio, puso sus manos sobre la vida cultural de Santiago de Cuba y
su impronta perdura en la actualidad, por su interés de preservar la
identidad y las tradiciones de esta, la cuna de la Revolución.
Siendo dirigente recuperó la mítica orquesta Chepín-Chovén, fundó
los estudios de grabaciones Siboney, trajo a la ciudad la fábrica de
instrumentos musicales Sindo Garay -que nació en la Sierra Maestra-
y le cantó A Santiago.
Se aparecía por La Casa y compartía con los protagonistas del
movimiento de la vieja trova -recuerda Luisa- y ellos decían que era
un dirigente político romántico, lo reconocían como un músico, un
artista.
La inquietud musical le creció al combatiente de la Sierra
Maestra desde la adolescencia, y prefirió las canciones románticas
-los boleros y baladas- aunque incursionó con éxito en sones y
guarachas como Dame un traguito y Qué le pasa a esa mujer.