Fortaleza física y resistencia natural a enfermedades hacen del
ganado mular aliado del trabajador montañés, por ello se fomenta su
cría en la cordillera de la provincia de Pinar del Río.
Documentos de la Comisión Provincial del Plan Turquino-Manatí,
rectora del programa de desarrollo integral de las serranías,
informan la existencia en el macizo montañoso de 33 centros
especializados en el cruce de yeguas con burros, monta de la que
resultan los mulos.
Hoy sobrepasan de mil 100 estos ejemplares, hábiles para
transitar por zonas de difícil topografía, y en cuanto a esas
instalaciones, también funcionan de manera alternativa más de 20
patios de obtención del referido animal.
Según el campesino Juan Rodríguez, del municipio de Los Palacios,
son pequeños retablos a cargo de personal apto para garantizar la
reproducción y manejo de la especie.
Usados en el traslado de mercancías y como variante de transporte
humano hasta sitios recónditos, estos equinos, de reproducción
compleja, reportan una vida útil de 10 a 15 años si se cuidan
adecuadamente.
En Cuba tales bestias de carga adquieren mayor demanda
fundamentalmente después de la puesta en producción de fincas en
lugares de difícil acceso, otorgadas en usufructo por el Decreto Ley
259 del Ministerio de la Agricultura (MINAGRI).
Publicaciones de veterinaria sostienen que los mulos combinan las
mejores cualidades de sus padres: poseen la sobriedad, la paciencia,
la resistencia y el paso seguro del asno, y el vigor, la fuerza y el
valor del caballo.