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Los accidentes siguen golpeando al ferrocarril
LOURDES PÉREZ NAVARRO
lourdes.p@granma.cip.cu
En los últimos años las afectaciones a la seguridad del
movimiento de los trenes en las líneas pertenecientes a la Unión de
Ferrocarriles de Cuba han ido en ascenso, y el 2010 no fue la
excepción. Al cierre de diciembre se cuantificaron 616; de ellas,
106 fueron calificadas como accidentes; el resto, de incidentes.
Datos aportados por José Rafael Araújo Hernández, director de
Inspección y Auditoría de la Unión de Ferrocarriles, muestran que
estos sucesos dejaron un saldo de 19 personas fallecidas y 149
lesionadas. A la par, ocasionaron daños materiales por un monto
total de 2 451 329 pesos.
En
los pasos a nivel no deben cometerse imprudencias.
Las provincias que reportaron mayor número de hechos fueron La
Habana, Cienfuegos, Camagüey y Villa Clara.
Si bien las deficiencias en las vías (motivadas por el deterioro
de sus componentes) y la negligencia de los titulares de licencia de
movimiento de trenes —maquinistas, conductores, auxiliares de
máquinas, operadores de movimiento y choferes de motores de vía— se
mantienen como causas principales (398 hechos), las afectaciones por
ese motivo fueron disminuyendo durante el 2010, según avanzaba el
proceso de reparación y rehabilitación de las líneas férreas
principales, secundarias y ramales, el cual se extenderá hasta el
2013.
Paralelamente, se implementaron medidas encaminadas a rescatar el
orden y la disciplina en el sector, muy resquebrajados en las
últimas décadas, en las que lamentablemente se perdió la tradición
de conocer la hora (con exactitud hasta de minutos) por el paso del
tren, tan puntual como las propias manecillas del reloj.
El
maquinista debe cumplir estrictamente los reglamentos, entre ellos
el de Operaciones, para evitar afectaciones a la seguridad
ferroviaria; es muy importante la no ingestión de bebidas
alcohólicas.
A este propósito coadyuvó la puesta en vigor de la Resolución 25
emitida por la Fiscalía General de la República en junio del 2010,
dirigida a dar una respuesta enérgica y eficaz a los hechos
delictivos que afectan el tráfico ferroviario, la seguridad de las
personas, la transportación de cargas y el programa nacional de
recuperación de los ferrocarriles que, con gran esfuerzo y empleo de
recursos, asume el país.
Según dio a conocer Araújo Hernández, "se está trabajando fuerte
con el tema de las indisciplinas y los titulares de licencias
relacionadas con la seguridad del movimiento de trenes".
El
ganado suelto en la vía férrea constituye un peligro potencial para
la seguridad del movimiento de los trenes, además de una gran
indisciplina de los ganaderos, a quienes, según lo legislado, puede
imponérseles una multa, e incluso el decomiso del ganado.
A los infractores, apuntó, les imponen notificaciones, actas de
advertencia, multas y pago de la responsabilidad material; si los
daños superan los 1 500 pesos o si todo indica la ocurrencia de un
hecho delictivo, se realiza la denuncia ante la Policía. Medidas
que, admitió el directivo, anteriormente no se exigían —ni
aplicaban— con el rigor requerido.
Entre las indisciplinas más frecuentes cometidas por las
tripulaciones de trenes, el director de Inspección y Auditoría
mencionó la inobservancia del cumplimiento de los reglamentos
ferroviarios, fundamentalmente el de Operaciones.
Por ejemplo, el auxiliar del maquinista conduciendo la locomotora
en las maniobras de patio, cuando realmente no está adiestrado ni
autorizado para realizar esta función; o personal no permitido a
bordo de la cabina de la locomotora, cuya presencia y conversación
pueden disociar al maquinista en la ejecución de sus labores.
Señaló que también se han detectado casos de tripulantes
trabajando bajo los efectos de la ingestión de bebidas alcohólicas.
En el 2009 un tren nacional de pasajeros se desplazó o semivolcó en
los límites entre Jovellanos y Coliseo, en Matanzas, por problemas
técnicos en la vía. Al realizar las investigaciones se comprobó que
el maquinista había ingerido bebidas alcohólicas; no fue esta la
causa del hecho, pero por constituir una indisciplina grave fue
separado del sistema ferroviario, recordó.
¡CUIDADO! AHÍ VIENE EL TREN
Entrevistados por Granma, los maquinistas del coche motor
2125, Jorge Inerarity Estrik y Joan Camayo del Pino, con 37 y 14
años de experiencia en esta profesión, respectivamente, reconocieron
que, además del deterioro de la vía, muchos accidentes suceden por
negligencia de las tripulaciones, fundamentalmente por ingestión de
bebidas alcohólicas y otras indisciplinas, y por no cumplir lo que
está reglamentado.
Entre los mayores peligros para la seguridad del movimiento del
tren, mencionaron la cantidad de reses sueltas que deambulan por la
vía y las indisciplinas de transeúntes y choferes, que no respetan
las señales de los pasos a nivel y abordan la línea desoyendo el
silbato del tren.
"El último accidente que tuvimos —rememoró Inerarity— fue con dos
vacas sueltas en el kilómetro 725, entre Calabaza y Piedras, en la
provincia de Sancti Spíritus. El impacto dañó el frente del coche,
el motor y las tuberías; estuvo cuatro meses fuera de servicio.
"Muchas veces los mismos ganaderos sueltan las reses
intencionalmente; recuerdo que allí estaban unos ciudadanos con
sacos y cuchillos esperando el arrollamiento. Dos veces nos ha
pasado eso en el mismo kilómetro".
En los pasos a nivel, subrayó, encontramos choferes que son muy
negligentes. Dicen: "Viene el tren, pero me da tiempo", y cuando
atraviesan, el carro se les detiene y ahí mismo se produce el
choque.
Según las estadísticas, un peso fundamental en la ocurrencia de
los accidentes durante el 2010 recayó en tres factores:
atropellamiento de ganado y de personas (esencialmente en estado de
embriaguez que se quedan dormidas en la vía, u otras que se lanzan
al paso del tren), y choques en pasos a nivel, en ese orden.
Araújo Hernández destacó que el ganado suelto en la vía provocó
117 hechos, cifra récord en los últimos seis años.
Las imágenes captadas por estos reporteros al transitar
recientemente por varios kilómetros de la Línea Central, son
elocuentes.
Ante la proximidad del tren —incluyendo las correspondientes
señales y escucharse alto y claro el silbato de la locomotora—,
transeúntes y choferes cruzaban los pasos a nivel o caminaban por la
carrilera. Mientras, en muchos tramos de la faja de vía, transitaban
a sus anchas las reses, pasando por encima de la línea.
Indisciplinas que cobran vidas y cuestan cuantiosos recursos;
accidentes que podrían ser evitados con mayor exigencia, control,
disciplina (social y laboral) y rigor en la aplicación de las
medidas correspondientes a los infractores, ya sean trabajadores del
sector ferroviario, ganaderos, choferes, transeúntes, o directivos
que violen las legislaciones vigentes. |