El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, destacó el papel que
desempeñan las fuerzas armadas en el país y resaltó que sus
oficiales y soldados ponen en riesgo sus vidas por mantener la
seguridad del pueblo nicaragüense.
El mandatario se refirió a las diferentes misiones que cumple el
Ejército de Nicaragua, tras recibir la víspera la Memoria Anual 2010
de manos del general Julio César Avilés Castillo, comandante en jefe
del cuerpo castrense, reporta Prensa Latina.
Esta memoria de labores recoge el esfuerzo de todos los que
conformamos el Ejército de Nicaragua, todos tenemos ante estos
logros un sentimiento común: la satisfacción de cumplirle a la
Patria, manifestó el general Avilés.
En la Memoria se expone un amplio resumen de las misiones
desarrolladas por la institución militar durante el pasado año, con
resultados que el propio Avilés calificó de muy positivos.
El alto jefe militar mencionó, entre otras, el importante apoyo
brindado por efectivos del ejército en las labores de evacuación y
traslado de la población durante las intensas lluvias del pasado año
y el incesante enfrentamiento a las bandas de narcotraficantes y el
crimen organizado.
A este último aspecto se refirió el mandatario durante un
discurso pronunciado ante más de medio centenar de oficiales, tras
recibir la Memoria 2010.
El narcotráfico es una actividad que atenta no sólo contra las
instituciones del Estado y la seguridad de los pueblos, sino también
contra la integridad y la soberanía nacional, afirmó Ortega, y
aseguró que Nicaragua es un muro de contención frente a esas
acciones delictivas, que está sufriendo presiones gigantescas.
Rememoró los días iniciales de la institución castrense, cuando
se llamaba Ejército Popular Sandinista, y la entrevista que sostuvo
en septiembre de 1979 en Washington con el entonces presidente
estadounidense James Carter, a quien dijo- le solicitó apoyo para
dotar de armas más modernas a esa fuerza militar
rtega relató que Estados Unidos, que había armado a la Guardia
nacional somocista, rehusó entonces vender armas al gobierno
sandinista tras la victoria revolucionaria.
Eso nos enseñó que las relaciones con la comunidad internacional
no pueden basarse en la dependencia de un solo país y tienen que
diversificarse, expresó el mandatario.
Nicaragua no es una potencia militar, sino una moral que ha
servido de ejemplo a otros pueblos, dijo al líder sandinista, y
aseguró que el ejército se ha consolidado como parte de la realidad
del país y goza del respeto de los nicaragüenses.