La víspera quedó oficializado lo que el ministro de Energía y
Petróleo, Rafael Ramírez, había adelantado hace unas semanas en esta
capital: Venezuela tiene reservas por 296 500 millones de barriles
del llamado oro negro, según PL.
Semejante volumen de hidrocarburos desplaza al segundo puesto a
Arabia Saudita, nación poseedora de 266 000 millones de barriles.
Para Ramírez, la explicación del salto está en el control de los
yacimientos asumido por el Estado y en el freno al entreguismo a las
transnacionales, que arropadas en gobiernos neoliberales depredaron
y saquearon a su antojo.
Clave resultó el rescate de la Faja Petrolífera del Orinoco,
territorio de 55 000 kilómetros cuadrados al sur de los estados de
Guárico, Anzoátegui y Monagas, donde yace alrededor del 75% de las
reservas.
"Antes nos engañaban diciendo que allí no había crudo, solo
bitumen (mezcla orgánica altamente viscosa) para regalarle ese
recurso a las transnacionales", recordó el titular venezolano al
mencionar la Apertura Petrolera realizada durante el neoliberalismo,
cuya bandera fue la privatización.