Compareció
Ronaldo ante los medios para anunciar su retiro y todavía somos
muchos lo que se resisten a aceptar la noticia. Pero qué se le va a
hacer. Pesan los años y pesan las libras, aunque más pesan las
cicatrices de viejas heridas que han terminado doblando sus
rodillas.
Tres veces elegido el Mejor Jugador del planeta, Ronaldo
consiguió reinventarse, sobreponiéndose una y otra vez a graves
lesiones. Así no solo era capaz de ganar muchas veces los partidos
por su cuenta, sino que además ejerció una fascinación únicamente al
alcance de los más grandes. Pelé fue un monstruo, Maradona un genio,
Cruyff un filósofo, Beckenbauer un todoterreno y Zidane la elegancia
más fina¼ Pero Ronaldo era el arma
definitiva, un depredador extraordinario.
En Cuba tampoco descubrió la indiferencia y su talento pudo
apreciarse, sobre todo, junto a Brasil en los Mundiales, con
aquellas galopadas tremendas en las que abría un surco en el campo,
sorteaba a los defensas como si fueran conos de tránsito y retrataba
al portero con una sonrisa. Podrán pasar los años, pero nada apagará
el mito de sus goles, en especial después de superar a Gerd Müller
como máximo artillero de esos certámenes (15).
"Fue una carrera linda, maravillosa, emocionante. De muchas
derrotas, infinitas victorias. De muchos amigos. Ningún enemigo",
declaró ante las cámaras. Y el Fenómeno, renqueante y lloroso, se
despidió sin reproches.