El adiós del Fenómeno

Ariel B. Coya

Compareció Ronaldo ante los medios para anunciar su retiro y todavía somos muchos lo que se resisten a aceptar la noticia. Pero qué se le va a hacer. Pesan los años y pesan las libras, aunque más pesan las cicatrices de viejas heridas que han terminado doblando sus rodillas.

Tres veces elegido el Mejor Jugador del planeta, Ronaldo consiguió reinventarse, sobreponiéndose una y otra vez a graves lesiones. Así no solo era capaz de ganar muchas veces los partidos por su cuenta, sino que además ejerció una fascinación únicamente al alcance de los más grandes. Pelé fue un monstruo, Maradona un genio, Cruyff un filósofo, Beckenbauer un todoterreno y Zidane la elegancia más fina¼ Pero Ronaldo era el arma definitiva, un depredador extraordinario.

En Cuba tampoco descubrió la indiferencia y su talento pudo apreciarse, sobre todo, junto a Brasil en los Mundiales, con aquellas galopadas tremendas en las que abría un surco en el campo, sorteaba a los defensas como si fueran conos de tránsito y retrataba al portero con una sonrisa. Podrán pasar los años, pero nada apagará el mito de sus goles, en especial después de superar a Gerd Müller como máximo artillero de esos certámenes (15).

"Fue una carrera linda, maravillosa, emocionante. De muchas derrotas, infinitas victorias. De muchos amigos. Ningún enemigo", declaró ante las cámaras. Y el Fenómeno, renqueante y lloroso, se despidió sin reproches.

 

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